La mala de la película

"no soy mala, es que me han dibujado así"

27 de Abril de 2010 - Aire

exceso de noche

Me encanta escuchar y leer su carita. Lo que digo es que siento la voz que está detrás de su voz cuando me habla. Que retumban las esquinas de todos los cimientos y las enredaderas se quedan atoradas a mis pies.

Se espera que la lluvia, por fin, pase. Se espera que el sol, por fin, se quede. Se espera. Y mientras se espera, se dice. Por la fatiga de lo inexpresable, se dicen algunas palabras. Un decir forzoso, forzado, un decir nada sin salida posible. Nada digo, amor. Nada. Dejemos el lenguaje a los cuerpos. Agárrame, que yo vuelo. Háblame, que si no, muero.

Todos los días algún ángel se suicida. Caen al suelo. Y esperan, sin miedo. Son esos hombres sentados en bancos que quietos, muy quietos, murmuran y te miran de reojo al pasar. Reclamando un poco de atención. Un beso, una caricia, una palabra para resucitar.

Vida. Estoy aquí. Mi vida. Mi sola. Mi sangre se mueve y bombea cuando escucha las noches que te vas, todas las noches, Buenas noches. Y después, hay exceso de noche. De tragedia. De quietud que reclama, eso, Vida. Eso. No más.

5 comentarios para “exceso de noche”

  1. Belén dice:

    Ayyyy querida mía, por dios, no me digas eso! la vida no es solo esperar, hay cosas que hay que hacerlas por uno mismo 🙂

    Besicos

  2. largas esperas traen grandes recompensas, pero a veces las densas esperas nos traen recompensas libianas y que saben a poco, ya que durante la espera, grandes sabores pasaron y ya no se saborean.

  3. jørge dice:

    ole! que grande eres pequeña!

  4. Muy bonito, como siempre. Lo dicho, deberías escribir más a menudo.

    Y cuando nuestras manos se entrecruzan, nuestros anillos se besan rozándose el alma. Quizá alma de ciega… quizá alma de luchador. Seguramente, almas compartidas.

    Un saludo.

  5. No sé nada de tí, no puedo desentrañar tu perfil de entre las palabras -tus razones tendrás-, sin embargo te veo, y a través de tus palabras puedo otear, cual voyeur, en tu corazón, y cada vez que leo tus pensamientos, siento que te conozco más y que no te conozco en absoluto. La incertidumbre es agridulce, como la sangre, como tus palabras, y es lo que hace que seas tan adictiva para quienes, como yo, disfrutan leyendo la mente de otros.
    Fascinante es un adjetivo pobre para describirte, pero es el que usaré hasta encontrar un más adecuado.
    Felicitaciones

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