La mala de la pel�cula

"no soy mala, es que me han dibujado así"

11 de Marzo de 2008 - Aire

Buscando

Estos días revueltos, en los que el sol decide calentar tu piel y el viento resquebrajar tus labios, son los que más me recuerdan a él. A él y a su pequeño rincón, que compartía de manera intermitente conmigo. A él, a su voz y a su olor, que nunca se me olvidarán. Con él me di los besos más largos y más tiernos del mundo. Tenía una boca lo suficientemente pequeña para no asustar y lo suficientemente gruesa como para pedir a cada instante ser dibujada, mordida y entretenida por otros labios. Era pequeñito y resplandeciente, como todo lo que hacía. Minoritario pero lleno de amor, de rabia, de vida. Caminaba de puntillas y a veces daba volteretas por el aire como un chico de circo. Una auténtica estrella fugaz que pasaba por mi vida dejándome rozar mis sueños, para luego marcharse a seguir recorriendo el Universo.

Muchas chicas, todas las chicas, se enamoraban de él. Muchas chicas, todas las chicas guapas, le deseaban. Pero, aunque nunca entendí muy bien porqué, le gustaba yo. Le gustaba porque decía que era sutil, caminaba sutil, miraba sutil, reía sutil y en el pelotón de guerra estaba en una postura del que se mantiene en primera línea sin que nadie lo supiera. Decía que le gustaba porque era una valiente que se creía cobarde. Que le gustaba porque de pronto mordía sin darme cuenta y cuando me percataba me echaba a reír. Decía que le gustaba porque era la única que encajaba en su pequeña cama. Decía que le gustaban mis dientes, enormes y descolocados. Y cada vez que decía todo esto, dejaba de entender nada, y mí él me gustaba aún más. Endulzaba la vida y los oídos de tal manera, que yo ya sólo podía buscar con obsesión en el cielo, agotando todos los recursos de mi imaginación.

A veces decía “mi amiga”, otras veces decía “mi amante” y cuando sabía que me iba a perder, me preguntaba qué era antes, si la flor o la primavera. Me agarraba de la mano y decía “somos tan parecidos que nos chocamos constantemente. El uno con el otro, el uno para el otro” Así es y así fue siempre. Lo nuestro era chocar, confundirse uno con otro, uno dentro de otro. El saltar hacia ti, contigo. Por eso nunca estamos ya juntos. Por eso sé que nunca voy a estar junto a nadie como cuando estuve junto a él.

Y todos los días durante un ratito, miro al cielo, buscando.

15 comentarios para “Buscando”

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  1. NataVaca dice:

    qué puede uno decir?

    a veces lo mejor es dejar que duela para que amanezca pronto otra vez

  2. “Y todos los días…durante un ratito …miro al cielo…buscando…”

    …..y te encuentro… y me emocionas de nuevo… y me sonrio… mientras viajan hacia tí un manojo de nubes envueltas en flores…

    PD. A pesar de la enorme distancia que me separa de ella… llevo su olor impregnada a mi alma…

  3. siempre me pregunté porqué nos “chocamos” con ciertas personas sin poder evitarlo…

    …qué bonita manera de contarlo mala…

    bss

  4. ¿Y qué es lo que te gustaba a ti de él? De ese pequeño saltimbanqui, cazador de estrellas, de pequeña y sutil boca…

    Nunca puedes decir nunca jamás…pero eso ya lo sabes…¿verdad?

    Muy hermoso…¡qué bonito eso de que “eras la única que encajaba en su cama”!

    Un abrazo.

  5. Me encanta leerte, de verdad.

    Simplemente maravilloso l que has escrito. No dejes de buscar en el cielo, dicen que lo mas cobarde es culpar al destino.

    Un besitoo

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