Jueves, 27 de Diciembre de 2007

Bola del tiempo

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 6:14 pm

Me han regalado una bola de cristal. Es una bola normal y corriente de cristal, nada más que eso. Sin embargo la acaricio y la aplasto imaginando que es el tiempo lo que tengo entre mis manos. Me encantaría por un momento no pensar en lo que estoy pensando, me encantaría no desear lo que estoy deseando, y sobre todo, me encantaría no decir lo que estoy diciendo. Si tuviera entre mis manos todos los minutos, todos los segundos, rompería cada espejo retrovisor de cada lado de mi cuerpo. Mi foco se centraría sólo en colorear las hojas de los árboles de invierno, en cerrar aquellas puertas entreabiertas. Frunciría el ceño ante los versos viejos y abriría mis manos para dejar caer toda esta arena de playa que aguanta aquí desde verano. Sí, y no diría nada. No dispararía balas al viento con intención de saber si siguen ahí los fantasmas. Y no echaría de mi cama cada noche al señor Gustavo Adolfo pidiéndole primero un beso en la frente.

Si tuviera entre mis manos toda la luz del siglo de las luces y todo el raciocinio de Kant, o al menos una parte insignificante, me olvidaría por completo de ti. Pero a veces te recuerdo. Y no pasa nada más, y no es triste ni alegre, sólo es eso.

Domingo, 23 de Diciembre de 2007

Vente verde

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 2:54 pm

A pesar de ser la noche más fría del año, se acercan vientos del sur, los veo por la ventana. Sí, el viento también se puede ver, y oler. Huele a primavera, a flores amarillas, a piel sedienta de tacto. Ya era hora de que llegara el aire caliente y blando y de que removiera las hojas secas, la tinta roja y la esperanza verde. Haciendo un caldito para Navidad. Lo quemaremos con todas las cosas que van a pasar escritas en un papel, porque las cosas hay que soñarlas despacio y con ganas antes de que pasen. Y hay que dejar que pasen. Igual que a los pájaros que vuelan lento, (qué envidia me producen, se me llena la boca de saliva) y como dice Inti, también a los colores azul hielo en el cielo del invierno. Porque el equilibrio son ondas, y las ondas son arriba y abajo, y todo está bien si una agarra de nuevo la mano de su padre por un instante en Navidad.

Volvemos a tener todos 4 años. Allí están, con tantas ganas en el cuerpo de hacer la Queimada, de año nuevo vida nueva, con sus ojos llenos de esperanza y mansos, muy mansos. El fuego une, porque es caliente e ilumina siempre y cuando arde, y no te promete ninguna eternidad. Un amigo me envía una estrella desde Barcelona. Es increíble, pero el viento desde mi ventana hoy, es de color verde.

Jueves, 20 de Diciembre de 2007

Hate

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 4:21 pm

Mi tristeza es tan ridícula que es inevitable odiarla. Estos días se sienta en el borde de mi cama cuando me recuesto y me hago una bolita para tratar dormir. No pesa más de lo que pesa un recuerdo, no mide más de lo que mide tu sombra en un día de frío invierno y tiene el cuerpo de insecto. Está ahí con sus finas y renqueantes patas que colgando le llegan hasta el suelo, y unos ojos que sin fondo, que sin fin, me miran con desagradable pena. Es tan pequeña que no debería molestar, es más, lo que más duele es que ni si quiera pretende molestar. Allí está, acariciándome como quien toca a un fantasma y subiéndose de vez en cuando a las comisuras de mis labios, volviéndolas del revés.

Mi tristeza hoy no es triste, no es azul, ni tirita, ni inmensa, ni llena de agua. Es una pequeña tristeza que llena a cualquiera rabia, de desequilibrio, porque aunque yo la haya elegido a ella, ella no me quiere a mí. Mi asquerosa tristeza me mira con desesperanza. Es efímera, es minúscula, y por eso la escogí. Mi tristeza es un insecto que no me aplasta por pena y yo ya sólo quiero un duelo a cara o cruz. Subestimé una vez más el poder de las cosas pequeñas.

Por allí parece que asoma la luz de una puerta que se abre, y esto no es como el Imaginarium. Y aquí sólo cabe una de los dos…

Jueves, 13 de Diciembre de 2007

Tempo

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 7:57 pm

Me gusta esta sensación de saber que si sangro estarás, para clavarme los dientes hasta donde haga falta. De saber que es mi sangre, y seamos simples, hincharme los ovarios lo más atractivo en este momento. Me gusta esta sensación de ver que cuando el sol te colorea en plena cara, brillan los restos de algún muerto en el aire. Polvo que pulula y brilla más que tú. Y sí, era sólo polvo lo que se retorcía por mis ojos, lo que hizo brillar mi cara también. Brillante que no lúcida. Eso nunca. Estoy en el ojo del huracán y de arriba abajo miras, la ausencia del miedo, eso son tus ojos. Me pregunto cómo desprenden tanta alegría vistiendo de luto todos los días.

Hoy es el fin de los lugares comunes, de los amores del montón, de repartir las ideas, las caricias, ir al cine un viernes por la noche y hacer bote con el dinero. Es tiempo del quiero y no puedo, del fuego (eterno) enemigo, de las pinturas rojas sin punta y los miles de paisajes aún por colorear.

Me gusta esa sensación de que se intentó todo aunque fuera a manos de un solo bando, para llegar a la pipa de la paz, a las flores de colores y a las guindas dentro del champagne. Pero, es tan delicioso sumergir la cabeza en mares revueltos…

Domingo, 9 de Diciembre de 2007

Miedo y asco en la lengua

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 9:42 pm

Adoro esta canción. Y me da asco al mismo tiempo.

Obvio

Sólo el aire que dibuja mis siluetas histéricas sabe cómo disfruto arrítmicamente de esta canción. Me mezclo entre sus ojos, que sonríen porque sonrío. Sus sonidos son risa y son llanto entre mis músculos y me hace sudar, calor y poesía, sudar, sudar de alegría. Empapar mi camiseta con el calor de unas manos que lo que tocan es tan sólo una canción. Y se me pega el flequillo a la frente y el corazón al pecho grande y fuerte.

Tan sólo una canción y un recuerdo que oscurece, en este instante, toda luz. Me doy cuenta de que una cosa es el recuerdo y otra cosa es recordar. Y abro tanto la boca con tan sólo una canción, que por fin se desenreda toda la lengua y sale desorbitada hasta que toca el suelo, tomando forma de desfiladero. Después uno por uno, dedicen suicidarse con el impulso del grito más profundo, todos mis sueños.

Obvio

A mí ya no me aguantan ni mis sueños, que se peleen allí todos entre ellos. Que yo seguiré bailando, me reiré y diré que sí, que me da mucho asco recordarte, pero me gusta tu recuerdo.

Jueves, 6 de Diciembre de 2007

No hay mayor paz que esa

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 12:19 pm

Ando entretenida atando todos mis viejos cordones desatados. Lazos rojos de nudo flojo, por si acaso. Abrochando botones de ojal ancho. Peinando mi pelo para que cada cabello sea la cuerda de un Romeo. Ando caminando, con una camiseta de jabón, por una senda de tierra llena de miles de piedrecitas. Las cuales son amontonadas por los pies de los viandantes a los lados, como cuerpos de muertes injustas en un genocidio. A mí me gusta sentirlas a veces tocando mis pies, me recuerdan que estoy viva.

Me acompañan un bello señor que siempre está cansado y siempre se da la vuelta para comprobar si deja huella en el camino. Y también una niña que camina a saltitos con los ojos muy abiertos. Ella me mira muchas veces, y de vez en cuando salta por encima de las huellas que deja mi rastro, me da empujoncitos y se ríe cuando hablo sola, me enfado sola y duermo sola. Se ríe y me coge de la mano. Yo la quiero mucho, aunque ella no lo sabe. También hay un ratón sentado en mi hombro, dándome la espalda. Lleva todo el tiempo mirando para atrás con pena. Me encantan las cosquillas de su rabito en mi oído.

A veces se suman a la procesión una pareja dividida en dos: Ella le busca por su cuello, Él nunca la encontró en su pecho. No hay mucha luz, pero la media luna me sonríe. Y no sé lo que hay detrás de todo esto, pero imagino allí a lo lejos un patio, una azotea y un libro de historia en blanco. Un poco más lejos, concretamente lo más lejos de ti, la fuente de vehemencia. Pero todo esto es lo de menos, pues cuando te recuerdo estoy contigo, y no hay mayor paz que esa.

Lunes, 3 de Diciembre de 2007

Everything Is Illuminated

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 10:31 pm

He soñado muchas veces con volver a ese lugar. Era un campo inmenso repleto de girasoles que iban a merced del aire fresco, y de la voz de mi abuelo, que volaba rozando mis mejillas. Recuerdo las sábanas blancas de jabón, también inmensas, bailando al son de mi abuela, tan pequeñita… Y me recuerdo a mí, comiendo garbanzos verdes de la mata y con las rodillas llenas de arañazos costras y moratones. Y el betadine por los muslos en forma de caras sonrientes.

Me tumbaba allí, encima de todas las hormigas y bichitos, y mis costillas asomaban hacia el cielo casi tanto como ahora. Mi cabeza, en mi cabeza se posó una vez una mariposa, y se escuchaban los grillos aunque fuera plena luz del día. Desde allí inspiraba fuerte hasta inflar mi barriga como una montaña de las que veía en el blando horizonte. Y expulsaba todo, el aire suave, las entrañas suaves, los miedos suaves, la temperatura suave, flotaba y se volvía sólo puro ambiente. Y volvía a respirar. Qué genial.

Nunca he sentido tanta envidia como la siento de mi misma. Me encantan las personas de manos grandes, ojos grandes, gafas de ver grandes. Suelen ser de ideas grandes. Y también los pelirrojos. Deseo inflar la barriga y no volver a expulsar formas duras, pequeñas y que se me devuelven aplastadas por el dedo afilado y feo de ahí encima. Deseo no estar más a medio camino, con fuerza media, ideas que se hacen sandwich entre lo de arriba y lo de abajo. Y volver a ser sólo puro ambiente. Y volver a respirar.

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