Tuve miedo al fracaso hasta la primera vez que fracasé. Luego he seguido teniéndolo, pero el miedo que tienes a un viejo conocido ya no es el mismo. Ahora le miro a la cara, e incluso le sonrío de reojo. Es un gañan feote que aparece aún cuando nadie le invita, no tiene más. Tuve miedo, muchas veces, a pecar de sensible, a derrochar mi energía en lamentos. Esto me sigue dando miedo. Sufrir, dolor, pecho, carne viva, es algo que a veces llega, es algo que tiene que llegar. Son sensaciones que nos hacen sentir extraños en nuestro propio mundo, pero soy de las que siempre ha entendido eso de “lo raro es bonito”. Igual es masoquismo, puede ser, me gustan los dentistas, el color de la sangre y la muerte a manos de un vampiro.
Pero también asusta cuando algo te hace sentir demasiado bien. Cuando nos enamoramos, y cuando nos demuestran que casi todo tiene un fin y casi nada tuvo un principio. A menudo pienso en irme, a menudo creo que habrá un lugar mejor. Pero siempre me quedo. Cierro los ojos con frecuencia, y se me olvida que lo mejor muchas veces está en mí y en lo que tengo delante. No sólo en mi imaginación, ni en mis deseos.
Yo soy yo y mis circunstancias ¿no? La verdad es que el calor de los buenos amigos ayudan mucho a recordar que lo que retransmito no se trata de una telenovela, sino de una película llena de vida. Con todos sus miedos, deseos y ojos que no ven.
Te amé mucho. Sigue queriéndote. Está en ti la felicidad, yo la he visto en tus ojos, no la dejes escapar. Siento no haber cumplido las expectativas, sabes que peleé por cogerte siempre de la mano. Eres un ser civilizado, que progresa y camina sólo. Eso está bien. Tienes el don. Yo no.
30 de Octubre de 2008 Pekas dice:
las despedidas.. siempre son una preparación par los reencuentros…
Te he dicho lo hermoso qué está el bosque en esta época del año… ????
27 de Octubre de 2007 sylvia dice:
Ay…esas expectativas…no te machaques, guapa
los fracasos o, mejor, las cosas que no salen como esperas son inevitables… Guarda esos ‘fracasos’ en un cajoncito, pero deja la llave lo más lejos posible para seguir buscando esa felicidad que seguro que te mereces 
Saludos,
[me encanta tu blog]
24 de Octubre de 2007 Alex dice:
Saber decir adios, sin miedo y sin rencor, es todo un aprendizaje.
Siempre le puedes decir ¡¡hola!!, al monitor del gimnasio.xDDDD
Te lo dije hace tiempo y lo sigo pensando….hay mucho en tí, que me hace sentir bien, Mala.
Besinos neña.