Domingo, 28 de Octubre de 2007

El condenado de rojo

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 4:36 pm

Una mirada atraviesa mis párpados, que mecían ya las pestañas y las tumbaban para dormir. Una mirada enciende mis pupilas, las mancha de tinta que huele a mar, sabe a mar. Recuerdo que en ese hueco en el que ahora deja caer su rotundo cuerpo, había un altavoz por el que salía la voz de Frank Sinatra. Nunca me gustó. Ahora se escucha de fondo un piano y una voz profunda y serena. También el vino da volumen a los pensamientos por mi garganta. Bendita combinación.

Una mirada me roza los labios, me abre ligeramente la boca. Convierte en sonrosado lo que hoy era piel maquillada y siempre verde, porque yo no crezco nunca. Nada logra apaciguar ya todo esto. La jaula está abierta, el pecho también. Se ha escapado el-condenado-de-rojo. Merodea volando con unas alitas blancas y unos cuernos, como si fuera la pegatina de la parte de atrás de un Seat Ibiza. Me muero de verguenza, no quiero que él lo vea, está hecho un hortera, pero le sonrío ¡Hacía tanto que no lo veía volar!. Mmmm enmudezco cuando no debo.

Mi mirada es ahora la que cava el suelo y aprieta mis labios hacia un lado, buscando qué decir. Cava, cava, cava y debajo de la arena, más arena. Me tiemblan las piernas y el calor noto que funde ya todo mi cuerpo (las manos no). Convertida en un charquito de lava que rellena el hueco que yo misma he cavado. Mis manos siguen en el suelo, en proceso de congelación.

Una mirada que sostiene una boca, que sostiene una mano, que sostiene un deseo. Lo que usted sos, lo que usted tiene, es bárbaro. Me roza la barbilla subiendo mi mirada. Me agarra de las manos. Me transforma, me reforma, me da forma. Su aliento. ¡plop! El-condenado-de-rojo ya ha vuelto, ahora desatado.

La noche es muy larga ¡qué suerte! tenemos una hora más.

Viernes, 26 de Octubre de 2007

Hojas secas

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 6:17 pm

Está siendo un otoño muy extraño. Tan pronto el sol enrojece y calienta, como el viento frío ensordece los oídos y aleja los abrazos. Las hojas secas que pululan por el suelo y ya no saben muy bien si secar restos de sangre de dos enamorados que explotaron, o arrastrarse en busca de la compañía de algún perro suelto. Ellas barren, barren, barren. Barren palabras rojas que se caen al suelo embotadas, pletóricas, recién salidas de dos bocas devorándose. Barren esputos, malas pulgas y malas suertes que algunos se limpiaron a manotazos de las mangas del abrigo, y de los húmedos ojos de sus caras. Barren también, y juguetean con sus cabellos, las risas de un grupo de adolescentes que logran caber 19 en el mismo banco sentados.

Se llevan ojos que se gustan, manos que se aprietan, pieles que se adhieren, salivas que se mezclan, lenguas que se retuercen, deseos que se aúnan. Y barren también, (estas son las hojas más ligeras), los suspiros de una muchacha que mira al amplio horizonte y sueña y sonríe y piensa, que no se pierde lo que nunca se tuvo.

Martes, 23 de Octubre de 2007

Me quedo

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:00 am

Tuve miedo al fracaso hasta la primera vez que fracasé. Luego he seguido teniéndolo, pero el miedo que tienes a un viejo conocido ya no es el mismo. Ahora le miro a la cara, e incluso le sonrío de reojo. Es un gañan feote que aparece aún cuando nadie le invita, no tiene más. Tuve miedo, muchas veces, a pecar de sensible, a derrochar mi energía en lamentos. Esto me sigue dando miedo. Sufrir, dolor, pecho, carne viva, es algo que a veces llega, es algo que tiene que llegar. Son sensaciones que nos hacen sentir extraños en nuestro propio mundo, pero soy de las que siempre ha entendido eso de “lo raro es bonito”. Igual es masoquismo, puede ser, me gustan los dentistas, el color de la sangre y la muerte a manos de un vampiro.

Pero también asusta cuando algo te hace sentir demasiado bien. Cuando nos enamoramos, y cuando nos demuestran que casi todo tiene un fin y casi nada tuvo un principio. A menudo pienso en irme, a menudo creo que habrá un lugar mejor. Pero siempre me quedo. Cierro los ojos con frecuencia, y se me olvida que lo mejor muchas veces está en mí y en lo que tengo delante. No sólo en mi imaginación, ni en mis deseos.

Yo soy yo y mis circunstancias ¿no? La verdad es que el calor de los buenos amigos ayudan mucho a recordar que lo que retransmito no se trata de una telenovela, sino de una película llena de vida. Con todos sus miedos, deseos y ojos que no ven.

Te amé mucho. Sigue queriéndote. Está en ti la felicidad, yo la he visto en tus ojos, no la dejes escapar. Siento no haber cumplido las expectativas, sabes que peleé por cogerte siempre de la mano. Eres un ser civilizado, que progresa y camina sólo. Eso está bien. Tienes el don. Yo no.

Domingo, 21 de Octubre de 2007

Adiós a la ventana

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:12 pm

Era ya tarde cuando el otoño me avisó de que lo que me hacía mantener la mirada constante en aquel horizonte, no eran mis principios, sino mi tozudez. Cualquier piedrecita me ha bastado siempre para confiar en la humanidad. Cualquier eco me parecía una declaración de amor del humo de un avión en el cielo.

Era tarde cuando me percaté de la cantidad de energía y vitalidad focalizada en la misma ventana. Pero cuando me di cuenta, también me pareció increiblemente bonito. Tantas horas apoyando mi cuerpo en el mismo lugar sin pestañear. Esperando. O mejor dicho, persiguiendo el movimiento de cada hormiga mientras hacía que esperaba. Nunca pensé que tuviera tanta fuerza para luchar por algo, sinceramente me creí mucho más cobarde.

Parecerá mentira, pero he descubierto tantas cosas mirando desde esta pequeña ventana. Cosas que me hacen más grande, más fuerte, que me inspiran, que me sirven para saber que la vida se puede vivir de verdad. Y que también la vida a veces duele, porque vivir es a veces también descubrir lo especial que puede ser una ventana para ti. Y percatarte un día, de que estés apoyada allí o no lo estés, la ventana seguirá siendo un escaparate de lo increíble, y tú, tan sólo una espectadora sonriente que cuelga sus pies de ella. (Aunque a veces haya sentido mezclarme con el horizonte. Es sólo imaginación y tozudez)

Lo mejor es ver tu reflejo un día desde una cuchara plateada, y darte cuenta de que la sonrisa mal colocada que llevas puesta desde hace meses es preciosa. Y de que detrás de tu figura hay algo más. Y sentir que das la vuelta despacito, con miedo a que duela ver lo que hay detrás, y descubrir que hay un montón de puertas por abrir. Que la daga que sentías tener por dentro, que duraba desde tus pies hasta tu boca, y que cuando te movías dolía, va dejando de doler a medida que te levantas y caminas. Y sí, sabes que esperar y perseguir no ha servido para pertenecer al paisaje de aquella ventana tan especial para ti. Pero le lanzas un beso eterno, porque sin querer ha conseguido que tú seas especial para ti.

Viernes, 19 de Octubre de 2007

viernes 19, 19 pm

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 6:10 pm

Tu boca está hecha para rozarla con los labios secos mientras la garganta saliva. Tu boca está hecha para una lengua fresca, ávida de un fuego que la miniaturice. Tu boca está hecha para llenarse de aire caliente que suspira -más-. Tu boca está hecha para arrancarla con los dientes y paladearla unos segundos. Tu boca está hecha para dibujarle cualquier tipo de beso.

Tu boca es el estímulo y yo un perrito -de Pavlov-.

Tus manos están hechas para acariciar una hoja de papel y que suene a otoño. Tus manos están hechas para golpear piel muerta de cerdo y fabricar una melodía. Tus manos son duras y fuertes por fuera, blandas y abiertas por dentro. Tus manos están hechas para apoyarlas en cualquier carne y que la carne tiemble.

Tus manos recorren mi pelo, metiendo sus dedos hasta dentro y mi respiración se acelera.

Qué bonito que todo lo blando que tienes por dentro, por fuera se endurezca. Qué bonito y qué peligroso.

Jueves, 18 de Octubre de 2007

Pequeño Pony

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 12:21 pm

La poesía es un placer destructor para el alma, pero un placer al fin y al cabo. Prefiero que mi cerebro sea devorado por palabras con hambre de vida, que ir tan sólo caminando por el bosque de todos. Hay veces que quiero irme, saltar a otras ramas menos farragosas y beber mucha cerveza en buena compañía, pero al final siempre me quedo con la poesía. A lo mejor vuelvo a ella borracha y feliz, pero vuelvo. Eso debe ser el amor, es hermoso.

Una chica preciosa, increíblemente mujer, increíblemente guapa me hace un 10% de descuento en el vestido que le voy a regalar a la mejor amiga del mundo, porque le he hecho gracia. No puedo pagar porque recuerdo que no me quedaba dinero. Da igual, esa chica olía tan bien. Luego el pequeñín de Amelia, que nunca da besos a nadie, me da un besito a mí. Un animal con furgoneta llena de agujeros me llama niñata, por adelantarle. Le he lanzado un besito, ahora me tocaba a mí, porque es verdad. Y luego he llorado viendo como un viejito besaba a su viejita pareja en un parque. Les temblaban los labios, aún. Bueno, en realidad no tenían apenas labios ya. Da igual, eran preciosos. Como diría Rozío yo soy un Pequeño Pony, para ver esas cosas sin romperme me tienen que avisar con antelación.

Estoy muy contenta, con mi poesía y conmigo. Me brillan los ojos. Estoy muy contenta.

Miércoles, 17 de Octubre de 2007

Mayor y pequeña

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:58 am

Observo desde mi trabajo a dos niñas. Llevo un rato largo mirándolas, son tan parecidas a mi hermana y a mí, a las de hace años. Las dos están sentadas en el mismo banco, pegadas la una a la otra. A la mayor, más larguirucha y con cara de enfadona, los pies no le llegan al suelo. A la pequeña, redondita, risueña y con dos coletas, ni si quiera le llegan a colgar.

La mayor está enseñando a la pequeña un libro, habla muchísimo, señala muchísimo. Parece que esté leyendo un cuento. La pequeña está con la boca abierta y los ojos como platos, y de vez en cuando suelta un comentario que le provoca una sonora carcajada a la mayor. La pequeña es mucho más linda que la mayor y más nerviosa, se parece a la niña de Mi vecino totoro. La mayor mataría por su hermana pequeña. Es muy bonito. Bueno, ellas son bonitas.

Están ahí sentadas, sin mirar más allá de ellas dos, y su cuento. Parece que, para los que pasan a su lado, estén fuera del mundo. Pero ellas son el mundo.

Yo quiero volver a serlo. Así. También me gustaría que ella alguna vez, me volviera a mirar con la boca tan abierta y los ojos como platos.

Viernes, 12 de Octubre de 2007

Otoño

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 6:23 pm

Los espejos son de los peores inventos creados por el ser humano. Nunca pensé que fuera cierto aquello del olor y las feromonas, y sí. Lo es, en serio. Me pregunto cómo es posible despertarse empapada por un olor que es el suyo, y no el tuyo, por toda tu piel. Tampoco pensé que a los 23 fuera a tener canas en el pelo. Tengo algún pelo tan blanco, que es casi transparente. Como si tratara de esconderse. Un día, te aterroriza descubrir cómo los pies y los dedos de las manos encogen y se amoratan con el frío. El tacto deja de funcionar. Más adelante, con el tiempo, ves que lo grave es que eso le suceda a otros músculos, que bombean.

Tampoco creí que envidiaría jamás algo como tener una mandibula marcada, para dar aspecto de persona fuerte. Pensaba también, que los años te iban quitando los miedos y que una iría aprendiendo hasta ya no caer más al suelo. Pero la verdad es que los miedos no sólo ahí siguen, sino que se han acentuado. El tiempo los ha cambiado de color y de forma, nada más. Y sobre lo de no caer… Lo único distinto es que antes te pegabas un golpe, y tus huesos blanditos volvían a su estado natural rápido, aunque eso sí, tenías que vivir con rodillas y codos llenos de cardenales. Pero daba igual, eran heridas de guerra. Ahora la piel es más dura, hay menos marcas a la vista, pero los huesos se rompen con mucha más facilidad. Ptra cosa de la que te sorprendes, es que antes lo primero que hacías al levantarte por la mañana, era contarles a todos tus sueños. Guardabas tus riquezas en el cajón más recóndito de tu cuarto, para un día, salir como un huracán a conseguirlos todos. Ahora lo primero que muestras para conseguir cualquier cosa, es tu dinero, y lo que más ocultas, tus sueños. Porque ahora sabes que un día te vas a morir.

Pero, pero. Siempre hay algún pero. Algún precio hay que pagar incluso por pisar una mierda. Resulta que te da suerte. Mi pero hoy es que mi puerta es muy pequeñita, y tengo que salir de cuclillas por ella. Cuando asomo, lo primero que aterriza fuera es mi cara. La nariz, por ella huelo, huelo a otoño. Huelo a la muerte de todas las hojas que antes con un susurro me acompañaban. Miles de funerales por los suelos. Cientos filas de hormigas, de luto, con una tristeza tan ordenada como su procesión. Lluvia, también veo un cielo que no deja de llorar estos días, por todas ellas. Eran tan verdes, olían tan tiernas. Ahora son secas, marrones, cadáveres podridos que se rompen en pedazos, que se amontonan unos con otros. Y escucho al viento, que se ha quedado tan sólo sin nadie a quien rozarle el cuerpo, las venas, sin nadie que conteste con susurros y bailes de medianoche sus caricias. Ahora, el viento ruge embrutecido por el miedo, y trata de levantar todos los cadáveres. Las eleva con tanta fuerza que alguna me llega a la cara. Hoy doy gracias por los ojos, los oídos y el olfato.

Y ellas. Ellas no se creen tan importantes. Todas estas hojas vivieron regalándonos colores, bailes, sonidos, un olor distinto para cada día. Ellas caen, se amarillean, se pudren, se mueren. Pero con esperanza. Con la esperanza de saber, que mueren y no mueren, pues se preparan para un invierno que es creador de primaveras. El otoño, es el funeral más bonito y más importante del mundo.

Miércoles, 10 de Octubre de 2007

De gimnasios

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:22 pm

Nací larguirucha y flaca, y así me quedé. Esto hace que a la gente le haga gracia cuando me vienen los odios y las malas leches. Siempre hay alguien que te toca el brazo como con pena, o que pellizca tu miserable molfetillo, y dice “aaay pobrecita” en un largo lamento. Por eso me he apuntado al gimansio. Bueno, por eso y porque vi que en Death Proof unas tias flacas y larguiruchas pegaban unos puñetazos del copón, y un amigo mío, (de estos a los que si sólo le conociese de mirarle el brazo, pensaría que es un tarado mental), me dijo que para pegar buenas leches sólo hace falta técnica. Así que en esas estoy, que ya está bien. Una no puede convertir toda la rabia en mariposillas de colores, corazoncitos y plumas de esas de Ágatha Ruíz de la Prada, (qué nombre más feo tiene esta señora, joder. No es original, es feo). Una siente que sus huesos se desgastan, y que los músculos que tiene están muy mal aprovechados. Igual que la energía. Vamos, no me voy a justificar, últimamente tengo ganas de pegar y de gastar mi mala leche en algo que no sea llenarme el cerebro de termitas que no me dejan dormir. Nada más.

A veces hace falta ir a dar un paseo sola, sin más ánimo que ese, para darte cuenta de algunas cosas. Te pones en los cascos esos grupos que te encantaban de adolescente y que hace tiempo que no escuchas, y te da un subidón de adrenalina tremendo. Te acuerdas de cuando todo te salía bien, y empiezas a entender que lo que te falta es ese puntito de energía, de brillo, de ganas. De pronto el sol parace un foco único que está constantemente iluminándote a ti, los viejos que caminan lentamente, menguados, van estirando como flores en primavera. Los charcos se desbordan frente al reflejo de tu cara, que sí, hoy recuerda a la de antaño. Tu paso es más firme y tus cuerdas se aflojan y ya no aprietan tus tobillos, dejándolos respirar. Pareces más grande, más fuerte, y más llena de vida. Los miedos se escapan por los agujeros de los bolsillos, la piel muerta se pela y mudas, como una serpiente, a un ser repleto de libertad. En tu garganta se desabrochan las palabras de amor más bonitas del mundo, y no son para él. Estoy feliz, y sí, esta vez todo esto es sólo por mí. Y eso, es un gustazo.

Martes, 9 de Octubre de 2007

Héroes

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:40 am

Desde pequeña la música ha sido una de las cosas que ha sabido serenarme el alma, siempre. La primera canción que recuerdo me impactó fue One de Metallica. Mi hermano Cristian y su pasado Heavy… Luego mi padre siempre andaba poniendo Los Beatles y músicas yeyes, que anda que no te multivitaminan. Mi madre era más de escuchar en el coche a Los Rolling y a Luz Casal, y mi hermano Marcos, que ha sido toda su vida un tipo fuera de lo común, escuchaba ritmos árabes y Chill Out. Claro, así he salido. Una perroflauta con tachuelas, ropas de colores y calaveras, que se queda boquiabierta con los moteros tatuados y los jipis que se pasan la vida tocando el saxofón en el metro. Pienso, muchas veces que la música lo es casi todo para el alma, casi todo.

Y lo pienso porque los artistas en general, los buenos artistas quiero decir, son seres que viven por y para los sentimientos. Son seres no utilistas, de estos que no crean “para” , que no hacen las cosas por una razón útil, sino que las hacen en una comunión con los sentidos, con la vida, y que les convierte en seres que viven en un terreno superior al de todos los demás. No leen un libro para ser más cultos, tampoco van al gimansio para desgastar su mala leche, ni comen fruta para estar más sanos. No hacen un curso para sentir que crecen intelectualmente, ni aprenden inglés para encontrar un trabajo mejor. Puede que hagan todas y cada una de estas cosas, pero no las hacen por una razón “útil”. Mastican el tiempo y el espacio según les pide el corazón, el alma, el sentimiendo, la vida. Sufren, aunque eso no resulte útil. Aman, aunque eso resulte casi siempre absurdo. Su máxima aspiranción es llorar, reír, rozar, tocar, llegar al alma. Por eso componen música, pintan cuadros, esculpen, cosen… Por eso se pasan la vida haciendo cosas que no sirven para nada, que no tienen utilidad. Van más allá de la apariencia, de lo superficial y lo material, de lo que únicamente nos satisface o nos proporciona placer. No buscan la Felicidad o el Placer como fin único, eso es una mierda. Tienen otra forma de entender el desarrollo personal, no son útiles. Los griegos, en parte, entendieron que ese camino no se podía basar en un deseo desenfrenado de placer, sino que era más bien el lado natural y sentimental, salvaje y poderoso que es posesión del ser humano, y sólo del ser humano. Los Románticos lo entendieron del todo. Hoy por hoy lo comprenden muy pocos. No se distraen, sienten. No son tristes o pesimistas, pero no viven de lo meramente cómico. Lo heróico no es ser más útil ni tener más placer, lo heróico es sentir.

No sé porqué cuento todo esto, quizá porque me estoy quitando la rabia de encima, y hoy me gusta hablar.

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