La mala de la pel�cula

"no soy mala, es que me han dibujado así"

12 de Julio de 2007 - Aire

Sueños en venta

Recuerdo que aquellos años las cosas bonitas tenían nombres feos, y las cosas feas eran lo más maravilloso del mundo. Recuerdo su piel casi negra, su pelo casi negro, su vida casi negra. Sus tatuajes. Negros. También recuerdo mezclarnos, mestizarnos, hacernos papilla multicolor. Su olor, que era casi café, casi hierba. Sus pupilas, que eran noche de verano abierta con un par de estrellas colgando. Su risa, que te abrazaba. Su sabor, el sonido del aire de su boca. Eso quizá era lo mejor.

Me acuerdo de que por aquellos días me encantaba ver cómo fracasaban los árboles en otoño. Me podía pasar horas mirando al arbolito de la habitación, esperando a verlo crecer. Me daba igual saber que hay árboles que nunca crecen, me daba igual saber que en otoño se quedaría sólo y desnudo. Me daba igual todo lo trascendental. Quería ser la amante que se tira por la ventana en la escena final. La que se suicida con cicuta por un amor enrevesado. La chica del amor libre y desenfrenado. La tía que escupe en la acera porque todo le da igual. Por entonces mentí cuando tuve que haber dicho la verdad y dije la verdad cuando mentí. Mi estado de ánimo pasaba de sentirme mal, a preguntarme qué hacía yo allí. Quería quererlo pero no lo quería. Entendí que lo que debía gustarme era que todo eran secretos, que había algo de malo, y que yo hacía que le amaba sólo porque no entendía que alguien no lo pudiera amar. También deseaba saber que se sentía al ser amada por alguien como él. Alguna vez le quise. Creo que él también alguna vez me quiso. En realidad nadie salió herido por las balas del otro. Pero fue un experimento, que si en principio parecía una vivisección abierta en canal, con los meses sirvió para saber que nadie te puede vender un sueño. Ni tú mismo, aunque te hubiera parecido que lo habías soñado alguna vez. Nadie puede decirte cuál es el mayor de los sentimientos, ni qué es la felicidad. Aunque de pronto tu vida parezca una película de ciencia-ficción

Siempre hay con lo que hacer chispas y escarcha en la piel. Siempre hay hojas en las que pintar el alma con un pilot. Fui tan en contra de mí, tantos días, que en ese tiempo me dejé el corazón y los sueños muy atrás. Salí corriendo tras el huracán, pensando que era él lo que me haría bombear, suspirar, quemar, doler, sangrar, amar. Y cuando me di cuenta tenía todo muy atrás. Tuve un tiempo de miedo. Miedo porque regresaba vacía. Miedo por no saber si volvería a diferenciar mis sueños de lo superficial. La piel de la estética. Mis sueños son la playa, escuchar la brisa, el mar, el oleaje. Un minutero al compás de otras manillas, adorando ese vaivén cada uno a su ritmo, con un agradable entendimiento. Sin dar cuenta del tiempo. Ver en cada estrella una ventana. Emitir colores. Que alguien diga, “saltar hacia ti, contigo” y yo afirmar la sentencia. Ablandar el horizonte con pensamientos largos, con caminos de arena y caminantes que huelen a piel, y a boca sedienta de más saliva, y del azul del tejado. Saber que es poesía lo que permanece entre mis músculos, y choca y duele cada vez que abrazo, que arrastro o que miro al cielo.

El experimento de aquel tiempo concluyó en que yo soy yo, llena de convicciones, y por tanto llena de humanidad. Y que no puedo dar un paso, ni si quiera ante el sueño mejor vendido del mundo, prescindiendo de ello.

12 comentarios para “Sueños en venta”

Más comentarios: [2] 1 » Mostrar todos

  1. Gracias por vuestros comentarios a tod@s. Ana, me alegra que me leas y sobre todo que creas en las intuiciones.

    Adiskide, gracias a ti. Porque nunca desapareces.

    Elbereth, como bien dices es una mala sensación, aunque de todo se aprende :)

    Alex lindo, gracias por aportar siempre la luz de tu ojo. Controlar tus sueños no debe de molar nada.

    Karlos… Estoy brutalmente enganchada a todas tus palabras. Deseosa de una sobredosis quizá. Espero que no te importe

  2. DMSR dice:

    Espectacular. Muchas gracias por compartir tu talento. DMSR.

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