7 de Julio de 2007 - Aire
Rojo caldoso
Me propone ser Thelma y Louise. A ninguno nos gustan las gafas de sol grandes, perdemos perspectiva, y sin embargo nos vamos al sur. Viajamos hasta una playa en una noche caldosa. Tenemos cerveza fría, tiempo y humo. Es tan fácil sonreírle al olor de tu mechero. Tenemos un mundo por arreglar y algunos botones por desabrochar. Yo aún noto algo de frío, parece mentira que nos hayamos desplazado 1000 km. hacia abajo. Le pones solución con un beso a un palmo del sur de mi ombligo. Por un momento, después de llegar hasta aquí, hubiera deseado que tuviéramos 10 años más, un perro durmiendo a nuestro lado, y un bebé en camino ¡Qué susto!, menos mal que no me oyes pensar. Me hablas de cosas que no sé. Hay tanto que no sé. No me hablas de ti, menos mal, no me gustaría tener que quererte. Me conformo con imaginarte, y ver cómo te reflejas. Soy de las que nunca soñó con ser astronauta y alcanzar la Luna. Prefiero adorar su reflejo en el mar cuando está llena, noches como hoy. Voy corriendo al agua, a besarla. Si la noche está caliente, el mar está flamante. Y su reflejo de perfección inalcanzable, de explosión encantadora de sueño irrealizable, bailando conmigo.¡Qué les den a los astronautas! La abrazo, y cuando estoy apunto de besarla, veo mi reflejo. Da igual, hoy me gusto tanto que me beso a mí. Con los dos ojos bien cerrados eso sí, no sea que me pille con ellos abiertos, que eso significaría que no siento lo mismo por mí.
En realidad cuando me he besado he pensado en ti. Dices que te gustaría mandar un mensaje al otro lado, en una flecha. Cuando pones un beso en mis hombros, por detrás, mi espalda se torna convexa hacia el mar. Ya tienes el arco. Ahora dispara, desde ahí, las palabras que tú quieras. Prometo ponerme tensa.
Imagino que la flecha estará llegando al destino deseado, mientras el agua nos tapa con su enorme manta y la fina arena nos sirve de colchón. En un motel como éste una debería de fijarse en los techos, plagados de astros que tiritan. Pero esta noche ni me fijé. Pedir deseos a tu lado resultaría peligroso, se podrían cumplir… Y yo he venido hasta aquí para disfrutar.
Tu boca está hecha para dibujarle cualquier tipo de beso. Soy una cobarde, y cuando me lanzo a probar con uno pequeño, de nuevo mi reflejo. Noto el relámpago desde mi vértebra número 30 hasta la boca de mi estómago. La flecha ha llegado a su destino. Ha acabado conmigo, me ha matado. La arranco, y antes de desangrarme, antes de derramar toda mi estúpida hipersensibilidad, antes de teñir aquel mar de simple dolor y pasión, puedo leer “Me encantas porque no debo. Igual que deseo que el mar sea rojo aquí también”.
Este texto es un guiño para un francés que me envía besos por internet
11 de Julio de 2007 isaaclore dice:
Besos y flechas. Una dulce y/o peligrosa combinación. Ah, por cierto, yo también lo pienso: que le den a los astronautas!! Saluditos.
10 de Julio de 2007 Ácida S dice:
bravo!
gran beso.
10 de Julio de 2007 chapete dice:
estos blogueros,cuando se sientan a pensar, son la leche!!!
Amos,a mi no me sale algo asi ni con diarrea mental…a lo mejor borracho…hum,a ver si pruebo un dia de estos…
chauuuuuuuu
10 de Julio de 2007 sony dice:
Bello texto, y más hermoso el viaje al que trasporta cerca del mar. Solo darte las gracias por movilizar mi mente hasta la orilla de una infinita playa donde el mar se convierte en el único amigo/amante capaz de ofrecerte “todo” desde la “nada”.
Gracias. Besos mil
9 de Julio de 2007 Elbereth y su Silencio dice:
¡El francés debe estar encantado!