La mala de la película

"no soy mala, es que me han dibujado así"

5 de Abril de 2007 - Aire

Síes y Noes

En esta mi primavera hoy habita una flor llamada Pensamiento. Habita en lo que es ahora un todo lo que veo. Habita en mi bosque, en la esperanza. Habitan donde antes TEnía una esQUIna tERminada en miedO.

Recuerdo aquel árbol, su tacto en mi espalda hacía llegar un calambre hasta mis pupilas en forma de luz. Mi espalda, parte de la que no soy mi dueña. Siempre interpretada por otros ojos, sentida por otras manos, mordida por otros dientes. Mi más puro vestigio de lo que un día fue mecido, y de lo que jamás fue juzgado por mis ojos a manos de un espejo.

Hay a quienes quieres sin jamás buscarle razón a tu querencia. Les quieres porque les quieres. Recuerdo aquel árbol porque me recuerda a que nos queremos sin decirlo. Yo nunca he sido un para ti, y tú jamás has sido un para mí. Sólo un nosotros, sin querer tener más de lo que ya tenemos. Porque esto es tan etéreo que no se merece peso ninguno. No querer hacer preguntas para no tener que cargar con ninguna respuesta, y con ello dejar de volar. Sólo dar, dar lo más desconocido, dar lo que ni nosotros sabíamos que estaba aquí dentro.

Sé que todo esto es tan inventado, tan irreal, tan inusual como auténtico. Es la verdad que trata de explicarte tu subconsciente mientras sueñas. Es sueño, verdad y secreto. Oculto hasta para nuestros propios oídos.

Has tenido que saltar tantas barreras que eran miradas, que eran frases lapidarias y manos que se cerraban en puño para no enseñar nada. Y a pesar de todo, consigues hacer lo que quieres hacer. Yo siempre tuve miradas que bañaban mis sueños en síes, palabras de aliento y manos acariciando mis palabras. Así que, tengo más miedo.

Reconozco que me asusté de todo esto. Que un día un grito desde abajo me hizo mirar al suelo y al polvo, preguntándome si no es ahí donde debía de estar yo también. Algunas miradas extrañas, algunas palabras frías, algunos puños cerrados fueron adelgazando mis sueños, y en vez de perder peso, aquello me hacía descender, descender, y engordar de miedo y estupidez de lo que llaman real. Cuando estuve abajo, me dio miedo volver a subir. Me daba miedo el propio bosque.

Pero a veces encuentras a personas a las que quieres porque te ayudan a no volverte loca. Son capas de cebolla, finas y frágiles que te escudan de las lágrimas más absurdas. Las que te hacen saber que puedes vivir aquí abajo con un yo por ti y tú por mí en un mismo cuerpo, aunque luego… Luego estén aquellos a los que quieres porque les quieres, y con los que a veces te elevas hacia lo más alto del infinito aire, del bosque, del árbol. Y vives los momentos más increíbles de tu vida. Y no se te olvidan jamás.

11 comentarios para “Síes y Noes”

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  1. Te has lucido. Precioso el texto, pequeña boadillense. Así te comes el mundo cuando te de la gana…

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