Martes, 17 de Octubre de 2006

Gente que espera

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:11 pm

Cuando llegué a este lugar lo hice con la única intención de esperar. Deseaba poder esperar aquello por lo que, se supone, todos alguna vez hemos esperado. Las paradas de autobús, el vagón del metro, los atascos y los ascensores, se me habían hecho pequeños con el tiempo. O bien asumía que en realidad no se me ocurría por qué suspirar mientras la espera, (cosa impensable, soy demasiado terca), o bien cogía el culo con dos manos y me iba a esperar a un lugar de verdad. A medida que experimentaba las esperas de los demás, supe que el lugar en el que a uno le entra la inspiración de esperar, de suspirar… No debe ser ni demasiado frío, ni demasiado caliente. También influía el estado de soledad al que uno se autosometiera. Esperar acompañado no es esperar, es tan sólo pasar el rato. Tampoco era igual el que esperaba el perdón de su padre, el que esperaba que aquella muchacha de lindos ojos le correspondiera, que el que esperaba un aumento de sueldo desesperado. Cada espera tenía su sitio, su momento, su suspiro y su agonía. A mí me parecía maravilloso ver a toda esa gente esperar… Yo lo había intentado, con absoluto fracaso, a lo largo de toda mi vida. Una vez llegué a pensar que el tiempo de subida del ascensor era quizá demasiado corto para mi humilde cabecita pensante, así que me pasé allí media tarde…Arriba, abajo, arriba, abajo. Y a parte de conocer a un montón de gente nueva que esperaba, yo tan sólo aumenté mi frustración. Por eso lo dejé todo y me vine aquí. Parecía el lugar ideal. Lo que más apreciaba estaría lejos, había playa y todo el tiempo del mundo.

Los días transcurrían uno tras otro, y aunque los vecinos me trataban con mucha amabilidad, procuraba rehuír de la gente. Nada me podía distraer. Pensé, que con los meses, acabaría añorando todo lo mío y esperaría poder recuperarlo, y así por fin, conseguir mi propósito, pero nada más lejos de la realidad. Adoraba aquella brisa mañanera, y los árboles de miles de colores del paseo hacia mi casa, cogí rotundo asco al perro de la kioskera… Todo menos sentir la espera, todo menos levantarme cada mañana con esa angustia desorbitada, esa flema de bilis explotada en sentimiento, coraje. De tener la impaciencia, la rabia y las terribles ganas de encontrar aquello tan necesitado, que se convertía en un pequeño infierno humano durante unos momentos… La espera.

Ya casi había desistido de todo aquello por lo que llegué, y triste me convencí de que debía de ser tan sólo medio humana, por no haber sentido la puñetera espera. Era hora de volver, pero decidí pasar mi última día en la playa de siempre. Y como siempre, coloqué mi toalla alejada de la muchedumbre. De pronto, un par de crios de no más de 6 años se pusieron casi en mis pies a jugar. Escucharlos no sería ya una perdida de tiempo para alguien como yo, sin un sentido de la vida concreto ni esperado. Se pasaron horas construyendo los castillos de sus sueños, y después los derribaron juntos. Se abrazaron un par de veces, y otras tantas se pegaron con una pala. Una vez uno de los niños le llamó al otro “percebe”, y el otro le contestó con un “feo”. Se rieron muchísimo, se contaron sus sueños, y después vino la madre del niño con gafas y le hizo vestir. “¿Con quién juegas Miguel?”, - le preguntó la madre, - “Con mi amigo” - le contestó Miguel-, “Y cómo se llama tu amiguito…?”, y Miguel tras unos segundos de pausa le contestó a su madre “¡Ay mamá, y yo qué sé!”.

Fue entonces cuando sonreí, y me di cuenta de todo. Miguel y su amiguito eran completamente felices, y sin embargo, no esperaban a nada ni a nadie. Llevo casi 22 años aprendiéndome el horóscopo y la canción favorita de toda la gente que quiero. Jamás he esperado nada ni a nadie pero me la trae floja, porque mientras tanto estoy aprendiendo a ser feliz.

Miércoles, 4 de Octubre de 2006

Andrés

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 10:36 pm

Andrés lleva un tiempo extraño. A pesar de sus 43 años de edad, aún hay cosas que no entiende y entiende que debería entender. Esto le hace sentir mal. Con el tiempo ha aprendido a ver normal comprar risas enlatadas; que el sol que le roza por las mañanas el brazo durante el atasco, pertenezca a esos pequeños buenos momentos del día; que el hecho de que su perro Bruno le huela el culo a otros perros no sea malo; a ver la tele por la noche antes de dormir para amodorrarse; a leer los domingos en su sofá favorito; a determinar qué tipo de cine quiere ver y cual no estaría dispuesto… En definitiva, a año tras año, dejar de tener miedo a elegir.

Andrés sabe que las decisiones que ha ido tomando a lo largo de su vida son las que le hacen ser como es. Andrés sabe que su canción preferida, sobre todas las demás, es Black de Pearl Jam. Andrés sabe que su libro favorito, por encima de todos los demás es Nuestra Señora de París, de Victor Hugo. Sabe también que su película favorita es Ciudadano Kane, y que a tí es a quien más quiere en este mundo. Para él eres la mejor, eres su compañera, eres sencillamente su elección de entre 575 o ó 6. Y jamás se ha planteado si sus gustos son mejores o peores que los de su compañero de trabajo, ni si sus gustos vienen dados por su educación o por el clima en el que creció, y menos aún si sus gustos son precipitados. Sus gustos son los que son, y sus razones múltiples tendrá para que así sean. Andrés no entiende, no logra comprender porque a los 43 años de edad ella no logra distinguir si le quiere o no le quiere. Una de las cosas que le han dado la distancia, los golpes en el pecho, las largas horas en silencio, las risas y los llantos ha sido averiguar que al final a quien más quieres acaba siempre siendo, por causalidad o casualidad, el que más te quiere a tí. Lo demás son sólo deseos, que casi siempre acaban deformando el comportamiento de uno, y te hacen ver deformidades de la realidad tras unos ojos empañados. Andrés igual que sabe esto, sabe también que cuando uno quiere de verdad y no tan sólo desea, ese amor te empuja a no ahogar al ser amado hacia tu persona, a no tratar de convertir su visión nula o negativa en algo bonito. Uno está tan triste, tan desilusionado, y quiere tan de verdad, que no se conforma con desear al otro, pues eso al final acabaría siendo querer la visión de uno mismo en la mente del otro, y Andrés no quiere visiones, tan sólo la quiere.

Andrés lleva un tiempo extraño, para cuando ha querido darse cuenta no entiende las dudas, y eso le hace sentir mal. Le hace sentir ignorante y lejano a todo lo que él ha elegido. Preferiría sentir como ella, miedo a saber qué pasará, pero ahora tan sólo está jodido y puteado porque por más que ha probado con otras canciones, su corazón se sigue moviendo con Black, y por más que se enreda entre las piernas de otras, sabe que sólo le queda esperar…

Domingo, 1 de Octubre de 2006

Suecia, creo, es lo de menos.

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 4:06 pm

Estos días me han recordado a los viejos tiempos. Aquella casa, aquel frío que te dejaba los dedos hinchados, aquel calor abrasador… No hace tanto.

Las cosas eran más fáciles entonces, a pesar de parecernos siempre mucho más difíciles. Vivíamos y amábamos de corazón, sin tener mucha idea de lo que vivíamos y amábamos. Éramos quizá más salvajes y más libres, sentíamos al máximo hasta las 23.30 de la noche, y madrugábamos porque entonces no concebíamos que el día no tuviera sol.

Bailábamos, reíamos y soñábamos como si todo, todo, todo fuera posible. Yo quería ser dueña de alguna isla, para hacerlo todo mejor desde allí. No tenía miedo a empezar de nuevo. Todo parecía complejo. Los lloros eran frecuentes, igual que los ataques de risa que duraban horas. Y las largas horas de conversación monotemática alrededor de un paquete de pipas. Y los niños que se hacían porros que olían a tierra seca, y las chucherías. Y los montones de estrellas que había en el cielo por aquel entonces.

Estos días me han recordado a aquella criatura, pero otorgándole ciertas ventajas que te proporciona esto de la edad. En definitiva, he sido del todo feliz. Suecia, creo, es lo de menos.

Gracias compañeritas. Y a vosotros, por la espera :)

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