Lunes, 26 de Junio de 2006

De recuerdos y vicios

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 1:54 am

Se esconde porque un día nadie la reclamó. Porque le daba tanta pena verse llorar que prefería mantenerse a oscuras, bajo la bombilla podrida de su cuarto, o bajo los oscuros pensamientos de su cabeza. Daba igual, necesitaba recuperarse, necesitaba dejar de morirse, necesitaba saber más. Pero le dolía tanto que sólo era capaz de inundar la cama de una bilis repugnante, parecida a la que expulsa el monaguillo en el purgatorio, parecida a la que sólo expulsa un enamorado.

De pronto, se olvidó de aquella regla no escrita, que sin embargo ella se había ocupado de apuntar en algún lugar cercano a “beber 2 litros de agua al día” y “no llorar”. Y arrastrándose desde su cama, sacó todos los papeles que hacían las entrañas de aquel cajón. Vísceras que un día estuvieron repletas de vida, de cuando la condición humana no era más que un mero trámite de todo lo que va más allá, de todo lo que se respira, se traga y se mira. Y se acordó de todo. De cuando no se escondía escribiendo en tercera persona. De cuando era “de mí para tí” y un punto bien gordo. De que sus carnosos senos eran el perfecto escaparate de aquellos pulmones que se llenaban y vaciaban al ritmo de aquella boca. Y apretándose muslo contra muslo, recordó también que seguía siendo bonita, aunque la oscuridad ya no tuviera sus ojos, de él.

Se acordó de viejos vicios, y del sano principio de probar, que convivía perfectamente con su doble moral y con sus reglas no escritas. Y apretó su sexo contra todos aquellos recuerdos, cabalgando hasta alcanzar esa línea, la maleable y dulce frontera entre el sacrificio del dolor y el nirvana del placer más infinito. Esa dichosa línea que suelen asemejar al parto, a la creación, a la sangre bombeando arriba y abajo, a haberse sabido poderoso y endeble al mismo tiempo. A llorar porque algo sale de tí, y sin embargo sabes que siempre seguirá siendo tuyo. A pertenecer para siempre a algo tan efímero como lo que sólo salió de tí. En definitiva, a quererle tanto y saber que no le volverás a tener dentro jamás.

Viernes, 9 de Junio de 2006

Para una chica Rock’n'Roll

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 12:14 pm

Lo que más me gusta de ella, es que de niña, nunca reparaba en recoger arena habiendo raíces que arrancar y llevarse a casa. Lo que más me gusta, es que vive despierta desde que nació. Ella fue un milagro de dos ojos absorbentes, una risa floja y pelo larguísimo dorado.

Lloró al nacer, y le temblaron las piernas. Pero una vez ella se atrevió, cruzó la línea. Una vez dejó de ir en contra de sus pasiones, y aplastó con sus pies aquel suelo que le fue impuesto. Una vez se cayó, y probó el sabor de su propia sangre… Y a partir de ahí, nunca más tuvo miedo. Supo que nadie tenía el derecho a hacer que lo que les repugnase a ellos, le dejera de fascinar. Así que durante esos años, comió muchas hormigas de todo tipo.

Si algo es terriblemente seductor, hay que decir que lo es. Y si ella fuera descrita por un ciudadano con sotana de hace no más de 35 años, diría que es una prepuber venenosa, chunga, y que probablemente ya estaría hirviéndose en el infierno. Pero paradojas de la vida, ella es así, sonríe a todas horas, y para colmo se enfrenta de cara a los monstruos. Con sólo 3 años me salvó la vida de una puerta asesina que me quería comer, nada menos que a cabezazos… La niña viene siendo ya mujer, y es tan perfecta que asusta.

El amor y la muerte siempre andan pegados a nuestro cuerpo, pero el apetito insaciable de la grata sensación de los deseos, sólo la poseen algunos privilegiados. Son los pusilánimes, quienes expulsan de sus mentes los sueños con los rayos de luz de la mañana. Los que ven la verdad nada más que en la luz, y el peligro en el destino oscuro y en el resto de los hombres. Pues jodeos, ella tiene una bombilla en el pelo, dos luceros como pupilas, un mapa en las líneas de sus manos, y un bolsillo lleno de piedrecitas.

Un beso y felicidades, valiente.

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