La mala de la película

"no soy mala, es que me han dibujado así"

Esa era la frase que le decía Joker, el malo de Batman, a sus víctimas antes de cargárselas. Pude ver Batman Begins casi cuatro veces seguidas durante aquella noche nebulosa. Sé que si la estuviera viendo en el cine al lado de una bonita mujer, me bastaría con sólo con un pase. Sin duda tendría otras preferencias, como acariciar su pelo, o tocarle una canción. Pero estoy solo, incomprensiblemente solo.

Me gustan las mujeres normales. De esas que como yo, disfrutan leyendo durante el trayecto de metro un capitulito de El Código Da Vinci, o quizá algo del prestigioso Paulo Coelho, ¡la literatura para deficientes realmente me encanta! Y me ayuda a ser normal. Yo diría que ese es uno de los datos más relevantes de mi personalidad. Otra de las cosas que me caracterizan, es que aún guardo la colección de cromos de los jugadores de la selección de fútbol que hice cuando tenía ocho años.

Ahora soy todo lo joven que puede ser un viejo y todo lo viejo que puede ser un joven. Tengo veintinueve años y ya me aplasta una atmósfera que huele a la crisis de los treinta. Por si no lo sabían soy pianista, de los buenos, o eso creo.

Retomando el hilo, por más que me empeñé siempre en ser normal, de pequeño me decían que era de otro planeta. Cuando los críos de mi edad estaban empezando a introducir las palabrotas en su vocabulario, cada frase que decían contenía por lo menos “joder” o “coño”. Según ellos “joder, llevaba unos aparatos de mierda en los putos dientes”. Me parecía un poco absurdo usar tantas palabras para llamar bocachapa a alguien. Y como yo no quería ser un anormal más, no me dejaban jugar al fútbol. Dediqué mi infancia a coleccionar cromos y aprender a tocar el piano. En vez de ser normal, me convertí en un repipi con aparatos, aunque tenía la esperanza de que eso me serviría en un futuro para convertirme a la normalidad normal.

Yo siempre había querido ser un futbolista de élite, como todos los niños. Pero para cuando pude correr como un gamo, empecé a fumar… Como todos los niños. Me quité los aparatos y por fin puse los pies en la tierra. Me volví tan vulgar como un calcetín con tomates, y a partir de ahí llegaron Dan Brawn, la normalidad y la anodina soledad.

Esa noche toqué las teclas del piano y un lejano “¡que son las tres por Dios!” me hizo parar y levitar, o eso creo que sentí. Sin pensarlo dos veces empapelé una pared con mis cromos de fútbol, ¿no empapelarían una habitación con sus sueños?

Por las noches suelo mirar el cielo y pienso… ¿se puede añorar un futuro que nunca llegará? Y asomándome a la ventana entendí lo que maúllan los gatos callejeros al mirarme. ¿Has bailado alguna vez con el demonio a la luz de la luna?

16 comentarios para “¿Has bailado alguna vez con el demonio a la luz de la luna?”

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  1. vaya vida que te has elaborado, yo te recomiendo abrir un orificio a la esfera que te oprime y mirar todo lo increíble que tiene el mundo, si de por si te va a parecer así vale la pena dejar de ignorar las cosas bellas de la vida solo por que en algún momento decidiste ignorarlas hasta el punto en el que lograste apreciar las no agradables, El expresarte me parece un gran avance, no dejes de hacerlo nunca,y aunque desconozco los factores que te han llevado a esto, te invito a que trates de apreciar todo lo radiante de este mundo, si bien ya lograste hacerlo con la oscuridad, estas a unos pasos de lograrlo.

  2. María dice:

    El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo
    Nietzsche

  3. amanda dice:

    Las ansias de ser diferente no son tan raras, mas bien diria yo que hoy el raro es el que se conforma con ser “normal”. Es vanidoso pretenderse distinto, no sabemos qué piensan los demás de sí mismos. Al fin y al cabo, eso que llamamos “masa” se compone de individuos. Todos distintos y raros respecto a lo que a su vez ellos tambien consideran masa, y que no son otra cosa que todos los demás, tu y yo incluidos.

  4. Hola, igual yo cabado de cumplir 29 y la verdad que si entra uno en crisis, vas viendo como la decada de los 20’s esta por terminar y te aterra pensar que todavia no vez que llegues a tenr lo que pensaste a los 30 y da cosa, da miedo, y tristeza y muchas cosas mas
    saludos
    http://lecturasdeldiario.blogspot.com/

  5. raro? normal? Por qué te sientes raro? O normal? Yo me siento normal en mi pequeño mundo y rara en el de los demás. Empapelo todas las noches mis paredes con mis sueños y no me preocupo por cuándo “llegarán”. Disfruto con la literatura barata, igual que con la ropa cara y con el café de las 4. Creo que he bailado con el demoio por eso siento que nada se queda atrás.Mi cabeza está llena de contradicciones que me hacen divagar y pensar y pensar…

  6. Javier dice:

    Yo estoy contigo tengo exactamente la misma edad que tu y siempre he querido ser normal, me han sucedido experiencias muy parecidas a las tuyas y a la conclusion que llego es: “quien es mas raro? el raro, o el raro que sigue al raro”….Otra gran frase celebre.

    Raro? solemos llamar raro a aquello que no entendemos, como si entenderlo fuese requisito imprescindible para que fuese normal. Supongo que si llevase una moto (o cualquier otro objeto de hoy dia) 200 años atras, la sociedad no creiese que es raro, y en cambio ahora, seria raro no saber que es…..

    Otra pregunta, a lo largo de la historia de la humanidad…..alguien conoce a alguien celebre que fuera normal? …para mi todos eran bichos raros.

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