Jueves, 23 de Febrero de 2006

El Club de la Lucha

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 10:33 pm

Brad Pitt y Edward Norton han asegurado que es la mejor película que harán en toda su carrera, no me extraña. Frases como “Cuando la exploración del espacio profundo sea algo cotidiano, serán las multinacionales las que lo bauticen todo: La esfera estelar IBM, la galaxia Microsoft, el planeta Starbucks…hay que impedirlo”; “No sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones. ¡¡¡Sois la mierda cantante y danzante del mundo!!!”; “Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra ni una depresión, nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la TV que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock. Pero no lo seremos. Y poco a poco lo entendemos. Lo que hace que estemos muy cabreados”…. Y muchas más que obviamente dejo por descubrir, no son fáciles de olvidar para cualquiera. Creo que es una de las películas que más veces he visto, y que no me cansaré de ver. Siempre hay detalles ocultos, pequeñas cosas que te hacen pensar. (Gracias Dixel, por tu regalo)

Basada en la novela de Chuck Palahniuk, la película de David Fincher se adentra en territorio de hombres en la fantasía cinematográfica más intrigante, furiosa e ingeniosa de los 90′. A pesar de su espectacular éxito, El club de la lucha es una experiencia visual memorable, pero que también sabe plantear como ninguna desafíos morales.

Edwuard Norton interpreta al dócil narrador que, torturado por su vida vacía de asalariado, asiste a las reuniones de apoyo de los Doce pasos para sentir algo. En una de estas reuniones conoce a Marla, y después empieza a frecuentar al “salvaje” Tyler (Brad Pitt). Tyler y Norton terminarán organizando algo más que un sencillo club clandestino de boxeo.

El film se mueve a un ritmo trepidante con una cámara sorprendente y efectos especiales. Es la clase de película emocionante e inquietantemente inspiradora que consigue que lo más extraño parezca natural. ¿Quién no ha deseado, después de ver la película, formar parte del «Proyecto Mayhem»?, ¿quién no ha deseado ser parte de ese final?.

Viernes, 3 de Febrero de 2006

Munich la insulsa

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 1:45 pm

¿Cómo salvar su doble papel de héroe americano y judío indomable en este film? Demostrando una vez más, que como narrador dramático es un gran comerciante cinematográfico. Capaz de hacer que cualquier parejita de turno, de esas que acuden al cine de la mano, no deje de besarse ni por un instante mientras se cuenta una de las partes más injustamente atroces de la historia.

Salí cabreada del cine, para que nos vamos a engañar. No se puede jugar, estando en las circunstancias en que nos encontramos, a querer enseñar una moralina de lo arrepentidos y cuidadosos que son los judíos, y de lo “estúpido del conflicto en pro de la paz en el mundo”. A estas alturas no. No se puede pretender dar un toque pseudointelectual e insulso a una situación tan dramática que aún hoy tenemos a diario. No pretendas contar algo sin decir nada, porque no se puede.

Bien es cierto que dentro de su amplia filmografía, nunca han sido de mi agrado sus obras comprometidas con la historia, (Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler), por parecerme más un lucimiento personal como gran creador de imágenes, que alguien interesado en investigar en hemerotecas con el fin de redescubrirnos algún hecho desmemoriado.

Munich no se queda atrás, y a pesar de seguir siendo el mago en recrear escenarios, planos con grandes efectos, y montajes con imágenes impactantes, también sigue siendo el mago cuentacuentos defensor de la paz y la bondad, al más estilo yankee. Para eso abusa del metraje, de las escenas crueles, violentas, sanguinolentas, y en muchas ocasiones, del tratamiento humorístico de la cruel realidad.

Hábil como siempre, deja que los espectadores salgan felices del film, sin molestar a nadie. Tratando de equilibrar una balanza insalvable, dejando entrever el no saber distinguir entre buenos y malos. Señor Spielberg, definitivamente vuelva a la ciencia ficción, que es ahí donde usted no sólo no me molesta, sino que además me enamora.

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