Sábado, 28 de Enero de 2006

Resucité

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 12:16 am

Desde que resucité de aquella muerte segura, seguía siempre el mismo camino. Pero ayer mis pies estaban más acelerados que nunca, de hecho comenzar a jadear me sirvió para darme cuenta de que iba demasiado deprisa. Paré un instante, metí mi mano derecha en el bolsillo, necesitaba saber si allí seguía aquel agujero, y sí. De hecho no parecía haber aumentado ni de tamaño, ni de espesura en todos estos años de renacimiento. Es un roto de baja calidad, pero que arroja lo que contiene como los otros. Eché la vista atrás para cerciorarme si allí seguía mi rastro. Todo lo que caía de aquella brecha mal remendada de mi pantalón. Todo aquello era lo que en realidad marcaba la senda de mi camino. Si llega, muero – recordé- y predispuse mis pies para seguir adelante en mi huida.

Sin embargo, por una vez, la melodía de un pájaro me incitó a detenerme y mirar hacia el frente. Levanté la vista sin pensarlo, y mi garganta se convirtió en un nudo de ocho lazos. Tragué tanta saliva como pude. Jamás me había encontrado antes con algo tan blanco, tan deshecho. Traté de recordar entonces como fue el futuro en otras ocasiones, y cuando estaba ahí, apunto de encontrar una solución, aquel pequeño pájaro que andaba amenizándome el jornal se acercó para decirme, – recordar el futuro… Un poco estúpido, ¿no crees?-. En ese mismo instante comenzó a llover, y lo que parecía un aguacero agradable, que hacía despertar la primavera de cualquier conciencia apagada, lo que empezó como gotas temblando de frío resguardadas en mis manos vacías, y en las cuencas de mis ojos, terminó desatándose en la peor de las tormentas. Arrastró consigo todo aquello que encontró a su paso. Desnudó de ladrillos a los edificios, de pétalos a las flores, de minutos a las horas… Arrastró a la luna y la dejó, al borde de la muerte, colgando del sol. Y aquel pájaro calado hasta los huesos, y a pesar de sus dos hermosas alas, no pudo luchar más contra la fuerza del huracán. ¡Dios mío! Si aquel pájaro había muerto, ¿qué podía hacer yo que carezco de alas?, si aquel edificio se quedó sin tejado, si la luna se había dejado ya de ver… No podía ya huir hacia delante, no podía escapar ya. Ella estaba demasiado cerca, así que sencillamente, decidí sentarme en aquel banco a esperar a que su recuerdo me alcanzara… Y una vez más, allí morir.

Lunes, 23 de Enero de 2006

Bienvenido

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 5:53 pm

Aquí no hay demasiada sabiduría, si es que alguna vez la hubo. Tampoco queda ninguna riqueza de ese Paraíso, si es que alguna vez existió. Aquí hay desolación, comedores y comidos. Pero aún también, quedan milagros como el tuyo. Bienvenido enano, dicen de ti que eres todo un invento. La familia es el último y más fabuloso descubrimiento que aquí encuentres.

Después de la caída, y de la perdida de la inocencia, probablemente encuentres aquella isla que te restablezca la paz que ya añoras. Y cuando ésta acabe, (tranquilo, siempre termina) te convertirás por arte de magia, en un guerrero en busca de aquella libertad. Que nunca te engañen, pues nada te va a salvar de la Bestia, por mucho que construyas refugios de imaginación en tu interior. No te duermas nunca, porque el tiempo y el espacio lo construyen los sueños del que vive.

Has de buscar a la Bestia para mirarla de frente, y dejar de pensar que no existe tan sólo porque a veces no la ves. Ella sabe ocultarse en la oscuridad, pero no te preocupes, tú también tienes algo oscuro dentro, tan sólo aprende a utilizarlo, porque para ella no es sino luz maldita. Todo lo que hagas tiene un origen y una consecuencia, por eso no olvides valorarte. Preocúpate de que el fuego se mantenga encendido siempre, y de que el enemigo, si llega, no encuentre ruinas ni cadáveres. Recuerda que todos somos lo que vamos perdiendo. Los símbolos van desarraigándose de su valor, y nos va quedando el hombre de hueso y piel, el pequeño que un día nació. Obedece la consigna de tratar de ser perpetuamente niño. Comprende que esa libertad no es sino el resultado de la lucha, de la pasión, del fuego, de las derrotas y los sueños de los caídos en el intento. Y el espejo… es el resultado de mirarte. Sólo así dejarás de preguntarte quién será el que salvará el mundo.

Suerte pequeño, felices primaveras y mejores inviernos. Que hay muchas paredes, muy poco sitio, ningún jaleo…

Jueves, 12 de Enero de 2006

Flores

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 11:52 am

Aquella noche no estaba dormida. No estaba dormida, sólo amanecía cerrada, como las flores en la noche… Cerrada.

Pero el temor reluce con los destellos, y el alba, una vez más, no se olvidó de mi. A medida que rompía el día, los sueños, los deseos, los recuerdos, se apagaban, y mis ojos se abrían.

El temor a respirar por la herida, le hace cubrirse a La Tierra de piedras. Sólo se ve interrumpida su tranquilidad por el silencio de metal, de espadas clavándose en cada una de las rocas. Y magos destruyendo el final de los huesos, haciendo agujeros sobre la coraza.

Hoy huele a esa nostalgia que aprieta el cuerpo hacia el suelo. A pies que pesan y ayudan a caer a cualquier hoyo. A buitres aplastando tu cabeza. A equilibrio que impide la vida. El tú, y el yo, debilitan la caída. Sin embargo, la creación del nosotros sabes que es el refugio, la maceta, del adiós definitivo a los sueños, al deseo, la nostalgia…

Luego está la humedad que huele a sangre, a lengua larga y lenta. A apetito de tierra atando sus flores, para abrazar sus raíces. Engañándolas así, las hacen crecer hasta ver su muerte. Y el temor a que levante el invierno y bajo el blanco territorio siga diluviando, y siga tierna la piel, y corrosiva la sangre, y vengativas las uñas, y oprimidas las palabras en el aire de cada pisada. Por cada pie que levanto, me nace un ramo consumido, seco, de la flor que fue viva, pura y amada.

Déjame caer, saltar de la tierra a la que no pertenezco y en la que no quiero morir. No quiero ser una flor. Quiero caer en aquello tan oscuro, y morir en los sueños, el deseo… El recuerdo.

Martes, 3 de Enero de 2006

Felicitaciones tardías

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 2:01 am

Siento el retraso en esto de felicitar el año nuevo. Pero ya que me he puesto a ello, les deseo de corazón que el año que acaba de llegar esté lleno de las cosas que a cada uno le hagan sentirse bien.

Que al hacer balance del pasado, recordéis que las caídas han servido para saber lo que se siente al volar, y levantarse no haya sido del todo difícil. Espero que tengáis muchos momentos, muchas cosas que llevaros para el recuerdo.

En mi balance, me quedo con todas las personas a las que conocí de verdad, aunque a algunas ya las conociera de antes. Me quedo con los lloros, y con las risas, con la música y los bailes, con los vicios y la lucha. Con los sentimientos a puñaos, con las miradas, con la piel. Me quedo con lo que ha venido y duele, aunque duela, y porque duele. Con las veces que he insultao al malnacido del destino por llevarse a algunos. Con las veces que le he querido por traernos a otros…

Pero yo, me quedo especialmente con algo que todos los años coincide. Siempre es lo misma, pero nunca es igual. Y jamás sé como ni cuando dar las gracias. Ellos son los que me hacen grande. La mama, el papi, los hermanos, la chispitas, el lolillo… Por esos veranos en el pueblo bañándonos en el balde. Por aguantar las partidas a la Oca una y otra vez. Por las tardes leyendo Celia en sus rodillas. Por la brisca. Por los veranos en Las Palmeras. Por todas las horas que paso chinchándote, y por las que me aguantas bailándote en la cara. Por escuchar mis chistes y echarme de la cocina. Por los lametones. Por hacerme lentejas a las 6 de la mañana, y chocolate… Por las tardes haciendo cerámica. Por decirme siempre que mis historias son las mejores. Por pegar a aquel niño que me dio con una estaca. Por llevarme en vuestras motos. Por comrparme una camiseta de Oliver. Por poner mi Belén de madera en salón. Por regalarme dosmilquinientos libros de cine, de hobbits, y de todas esas cosas que me gustan. Por pintarme aquel sol en la pared. Por peinarme. Por cuidarme siempre que mi cuerpo se ha resentido y se resiente. Por las muñecas de trapo y todos esos trajes que me hiciste y me haces. También por los remiendos, los arreglos, por la tortilla de patata sin cebolla. Por dejarme usar los tenedores de cuadritos. Por hacerme ver que si la lucha es incansable, la victoria es segura. Por venir todos al hospital a hacerme reír las dos veces. Por dejar que me tiñera el pelo de mil colores. Por llamarme cabezota, enfadica y palabrotera. Por inventarte una canción con mi nombre. Por que tu primera palabra fue TataDiani. Por decir siempre “tú puedes”, “inténtalo”. Por hacer que tengamos una casa. Por regalarme tantos comics de Zipi y Zape. Por hacerme creer en tantos sueños, y por hacerlos realidad. Por llevarme al fútbol. Por darme un empujón cada vez que quise tirarme. Por dejarme tomar todas y cada una de mis decisiones…Por los besos, los abrazos, los ánimos, los te quieros en silencio, las palabras, los oídos, las horas interminables de charla en la cocina, las noches en vela enseñándome. Por quitarme las piedrecitas del camino, por dejarme caer cuando he querido y después ayudarme a levantar. Por regalarme este rinconcito y alentarme a lo que sea. Por confiar. Por creer en mi. Por dejarte poner coletas con el pelo ya blanco. Por, sin quererlo, hacerme ver que lo mejor que me pasa cada año, es poder parecerme un poquito más a vosotros, y a vuestro lado. Por hacerme valiente. Por hacerme feliz.

Por todo, por todo, son tantas las cosas, tan dificil de contar…Y lo que nos queda. Gracias, y ¡a por el siguiente!

Un abrazo a todos, y perdón por la parrafada.

¡¡¡¡¡Feliz 2006!!!!

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