La mala de la pel�cula

"no soy mala, es que me han dibujado así"

6 de Octubre de 2005 - Aire

Buscando

 /class= Foto extraída del arte de Leona

Llevaba toda su vida actuando como un simple contemplador de las cosas. De esta manera alimentaba día a día, el deseo imperioso de amar un instante preciso. Éste resultaría el más fascinante de su recorrido, y serviría para irse al otro mundo recordando aquella imagen que le haría eterno. Así jamás sería hacienda para él, temer la llegada de la muerte.

Pero a veces también se sentía sólo en su lucha, y la extenuación de su propia intimidad consigo mismo resultaba complicada. Tenía la necesidad de seguir adelante, con la colaboración de alguien que comprendiera su “aislamiento”. Un compañero que le tendiera la mano lo suficiente como para seguir andando, pero no tanto como para convertirse en el protagonista su historia.

Esos síntomas tendían a aparecer durante el estío, y si normalmente terminaban al desechar esa idea por resultar peligrosa, durante ese verano algo cambió. Por fin encontró, en la pared de enfrente a su senda a una mujer que, como él, parecía vivir su historia en un papel secundario. Y mientras caminaba de puntillas, aparentaba estar esperando algo. Era perfecta. Pero para no estropear sus planes, José decidió seguir caminando como él la encontró, tres o cuatro pasos por detrás de ella. De esta forma aquella mujer no le vería.

Así, José siguió caminando durante meses y meses. Con la llegada de cada estío, la miraba más que nunca. Al hacerlo se sentía arropado en su espera. Llegaron los años, y los decenios, hasta que de pronto un día José se sintió tan viejo, que tenía ya los huesos más ancianos que la piel… Y cayó al suelo, derrumbándose como un dominó, sin fuerza alguna. En ese instante se desesperó. Pensó que había llegado al final sin realizar su sueño, sin tener nada de lo que echar mano para recordar durante aquella eternidad.

Miró al frente. Ella ya no estaba, había seguido caminando. Y fue entonces cuando José comprendió todo. Y durante la atonía mortal de todos y cada uno de sus músculos, su boca se iba a lo perpetuo sonriendo.

Ella nunca le vio. Ellos jamás le entendieron. Pero él era feliz, pues mientras moría sabía que tenía toda una vida por recordar. La que ella había dibujado mientras él la había estado siguiendo. Porque ella, ella, era el motivo por el que él caminaba cada día. Ella le había convertido en eterno.

13 comentarios para “Buscando”

Más comentarios: [2] 1 » Mostrar todos

  1. Estaba malita Yeyus, y mira que me jode perderme a Felixin bailando :( A ver si me recupero ya coñe!

  2. Grande Pececillo, grande.

    Te he echado de menos en las fiestas….

  3. papa oso dice:

    ok!

    cuenta con ello!!
    ;-)

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