Jueves, 28 de Julio de 2005

El increíble hombre menguante

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 5:40 pm

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Expuesto a una misteriosa y probablemente radioactiva nube mientras disfruta de un crucero, Scott Carey empieza a menguar gradualmente. La monotonía visual del director Jack Arnold se aviene perfectamente a lo absurdo y ambiguo de la premisa del guión de Richard Matheson. La primera mitad del film - en la que se retrata el trance del héroe como un problema entre médico, doméstico y socioeconómico- es una digna compañera de Delirio de locura (1956) de Nicholas Ray y Escrito sobre el viento (1956) de Douglas Sirk, en su irónica y terrorífica descripción de la vida de la clase media americana vuelta al revés. Pero es en la segunda mitad de El increíble hombre menguante - Scott, ahora más pequeño que el tacón de un zapato, cae al sótano y debe enfrentarse a varias amenazas naturales- cuando realmente despega, convirtiéndose en una apasionante y poética aventura de ciencia ficción. La insipiradora conclusión - “Para Dios no existe el cero”- constituye un raro ejemplo de cine popular con referencis metafísicas.

Gran parte de la fuerza de la película procede de su mordacidad psicológica y del fértil y preciso uso de los objetos; su arquitectura de escaleras, cajones, cajas de cerillas y latas pintadas. Para Matheson y Arnld, Scott Carey es un hombre universal radactivo: su aventura es una lección sobre la hostilidad del entorno artificial y de la propensión indestructible de la humanidad a creerse la medida de todas las cosas.

Miércoles, 27 de Julio de 2005

Cazafantasmas

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 11:32 am

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En el año en que esta servidora venía al mundo, nacía bajo la misma luz una de las películas con las que más he disfrutado del mundo: Ghost Busters

Los efectos especiales de alto presupuesto y la comedia se entrelazan con gran inteligencia en esta aventura fantástica escrita por dos de las estrellas de la película: Harlod Ramis y Dan Aykroyd. Junto a Bill Murray, (el Oscar, otra vez será), el trío de expertos en temas “paranormales” - en realidad son tres ex profesores de ciencias listillos y gandules, expulsados del campus por sus payasadas- que montan un negocio de cazafantasmas en un puesto de bomberos abandonado en Nueva York. El momento no podía ser más adecuado porque, de repente, la ciudad se ve invadida por una gran cantidad de actividad paranormal, que causa un tropel de apariciones fantasmales, que aterrorizan a los visitantes de la biblioteca, saquean un hotel de lujo e incluso se alojan en la nevera de una escéptica Sigourney Weaver.

Aunque Ramis (el científico del grupo) y Aykroyd (el inepto), junto al resto de protagonistas, Weaver y Moranis (en el papel de Maestro de las Llaves), hacen una excelente actuación cómica, el peso del humor recae en el doctor Peter Venkman, interpretado por el siempre genial Bill Murray, con su característica encanto desastrado y engreido, que se adueña de todas las escenas en las que aparece. Se trata de un logro considerable, habida cuenta de que entre los compañeros de reparto generados por los efectos especiales se encuentra un gigantesco muñequito etéreo y espumoso que intenta reducir Manhattan a una pila de dulces escombros (mmmmmM), personaje que logra mi cariño a lo largo de la película, y que podría haberle robado la película a un cómico con menos talento que Bill.

Y de lo mejor… ¡La banda sonora! No se la pierdan.

Viernes, 22 de Julio de 2005

Tiovivo

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 3:25 am

¿Quién sabe si cuando él voló lo hizo para despertar? Quizá ya no estaba cansado. Quizá se cansó de soñar. Ya no te preocupes por mí. Me regalaste tu ausencia… ¡Todo un paraíso para los recuerdos! Y tu voz. Esa la guardo en cada uno de mis silencios. Porque ahora que no estás, he aprendido lo bueno que es a veces hablar, y a veces quedar en silencio. Por primera vez no me da miedo callar, porque si cierro mis ojos, escucho las palabras que creíste que se llevó el viento. ¡Qué ingenuo! ¿Sabes que las llevo aquí dentro?. Pensé que era la mejor manera de recordártelas, si alguna vez las olvidabas.

Por aquí casi nada ha cambiado. Siguen los mismos tiovivos de alegría y de tristeza, en los que los muchachos suben pagando unas pesetas. Y a veces sonríen, y a veces languidecen. Otros se entretienen mirándolos, con cara de soberbia. Creen que porque no caminan saben más que el chico al que observan. Ya sabes, gente que huele a tieso. ¡Y luego están esos con los que tanto nos divertíamos!, aquellos que bailaban y jugaban siempre que podían. Los que coloreaban su nariz de rojo sólo por sacarte una sonrisa, y caminaban, y caminaban sin preguntarse a donde iban ¡Cualquier camino es bueno para el que con el corazón se guía!

También, al fondo, siguen las parejas de enamorados. Las de verdad sentadas en un banco, y las de mentira, mirándolas, al otro lado. Los primeros son los que se acompañan de canciones, los que apenas hablan y se pasan el día mirándose, nada más. Leyendo entre líneas de sus ojos. Sin cansarse de hacerse el amor. De amaneceres de versos, flores y sudor.

¿Vas recordando? Yo sí. Tengo nuestra imagen tan reluciente en mi retina que aun me parece escuchar aquel ruiseñor que nos cantaba, mientras tú me enseñabas a reírme a carcajadas. Y de cuando los de al lado me llamaban orgullosa, por decir que te quería. Por mirarte con fuego en los ojos. Por desear tenerte dentro a ti más que a mis pulmones.

Pues te sigo queriendo, mi vida, porque tengo el alma muy fatigada para despertar .Porque aquí haciendo caminos, con el corazón dolido, y de echar las penas a remojar, es donde mi vida se siente más viva, y mi sonrisa más a gusto está.

Pd: Siento la densidad del texto, y todavía más la tardanza en publicar. Ultimamente no saco tiempo ni debajo de las piedras. No obstante… ¡Aquí seguimos!

Lunes, 18 de Julio de 2005

Taxi Driver

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 11:33 pm

“Algún día vendrá lluvia de verdad y hará desaparecer toda esta escoria de las calles.”. Así de contundente se muestra Travis Bickle, encarnado por mi adorado, amado, sexualizado Robert De Niro. En sus recorridos por Nueva York el insomne Bickle estudia el bajo vientre de la ciudad, las cosas que ocurren en las calles oscuras, poco transitadas, y que la mayoría prefiere obviar. Pero Bickle ya está tan acostumbrado que se siente invisible, impotente.

Sin embargo, más que escandalizarse ante la decadencia social y física, lo que le sucede es que se siente frustrado porque no conoce nada más. Asqueado de sí mismo y de lo que ve, se embarca en un último y desesperado intento de reintegrarse en la “sociedad”. Pero en el deprimente guión de Schrader, no hay salida. Para Bickle ya es tarde.

El intento de reintegrarse en la sociedad llega a destrozar los nervios, y ante el inevitable rechazo de la misma, su siguiente objetivo es destruirla. Cuando este plan también fracasa, trata de redimir a la sociedad y emprende una misión suicida que consiste en rescatar a una prostituta menor de edad del chulo que la explota.

Es difícil imaginar un retrato del malestar y la anomia urbanas más sombrío, más deprimente y más claustrofóbico que el que pinta Taxi Driver. La película combina algunos elementos del cine negro, con el especial efecto Scorsese: Contar la escena de un asesinato desde la perspectiva de un anónimo situado al otro lado de la barrera policial, un hombre sencillamente de la calle. ¿Qué pasa por la cabeza de esa persona?, ¿Cómo reaccionará cuando se vea ante una exhibición de violencia tan vívida?

Bickle es el antihéroe parapolicial con unas ideas muy concretas sobre cómo cambiar la ciudad. “He aquí un hombre que no estaba dispuesto a seguir aguantando”, afirma, “Un hombre que le plantó cara a la escoria, los indeseables, los perros, la porquería, la mierda.”

La película definitivamente consigue su propósito: Revuelve y trastorna la detestable brújula moral que todos llevamos dentro. Uno se percata de que, hay ocasiones, en que el fin justifica los medios.

Scorsese tiene mi bendición de por vida, De Niro no te digo…

Jueves, 14 de Julio de 2005

Al ser independiente

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 7:35 pm

Eres perverso. Tan único que te ahogarás en ti, provocando el ruido o el estruendo en el momento preciso, Mostrándote siempre, hasta el final, tan capaz, tan muerto. Tan detestable.

Eres la promesa de cualquiera, quien atiende siempre a todo como apunto de despegar, rebosante de ética, forjado de fe en ti. Situado al fondo del túnel del altruismo. Consiguiendo el lucimiento. ¡Como odio esa forma de irte tuya! Tan majestuosa como el mutis por el foro de las flores en otoño. Esa pose, aberrante malformación de perfección en tu figura, en tus andares.

A mi, al crecer, mis huesos me hacían daño. Pero fingí que siguiéndote el miedo se paliaría. Y ahora, al masticar tu carne, sólo noto hambre. Y ahora, me mordí la lengua hasta hacerme sangre, para notar que mi silencio no era constante. Salté de allí, aunque seguí sin decir nada, porque si te grito ardo, y si ardo me convierto en humo liberado, en parte de tu rastro. Sé que es más divertido mirarte desde aquí, ver como disimulas cuando pierdes. Observar como caminas sin cargas, casi volando.

Caí en la cuenta de que es la hierba la que dibuja el camino. Porque aquí se cultiva lo que se ha perdido. Aquí nos abrimos en canal, nos destripamos, vaciándonos celosamente hasta hacernos daño. Ningún árbol de este bosque levanta un pie del suelo, por miedo a quedarse solo. Basamos nuestro caminar en la búsqueda del placer de ser dependientes, temerosos y mancebos. Del abrir las manos, soltarlo todo, no hervir por dentro, y sobre todo… Salir perdiendo.

Miércoles, 13 de Julio de 2005

Una de nada

Archivado en: Aire, Internet — la mala de la pelicula @ 12:52 am

Hola amigos del cine, este es un post completamente absurdo, aunque poco dañino.

Primero les recomiendo una página con la que pueden averiguar qué personaje y qué villano es, con un test de esos que no hay por donde agarrarlo. Si les interesa, les hago saber que el villano que me representa es O- Ren Ishii (Kill Bill), y el personaje al parecer es Mordisquitos (Futurama). En mi caso no han ido muy desencaminados, ¿y en el suyo?

Como segundo tema les voy a hacer una petición. Mis queridos papis, (al menos los de esta web, no te ofendas David), están muy muy arriba en lo que respecta a las posiciones del concurso que hace unas semanas convocó el dirio 20 Minutos. Les pido, o mejor aún les ruego, que pierdan un momentito de su tiempo en un voto para ellos. Se merecen ganar, subjetivamente son los mejores.

Martes, 12 de Julio de 2005

Con faldas y a lo loco

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 12:22 am

Por una vez el traductor de títulos de películas yanquis acertó, pues así es el título castellano de la película Some like Hot. La historia de dos músicos de jazz, Joe (Tony Curtis) y Jerry (Jack Lemmon), a quien la suerte ha abandonado, son testigos de la masacre del día de San Valentín de 1929 y huyen de Chicago con una orquesta femenina con destino Miami, haciéndose pasar por Josephine y Daphne. Ambos se enamoran de Sugar Kane Kowalczyk (Marilyn Monroe), una cantante vulnerable y juerguista. Pero ella atrae las persistentes atenciones del libidinoso playboy Osgood Fiesding III (Joe E. Brown) y las cosas se complican cuando el jefe de la mafia de Chicago, Spats (Botines) y Columbo (George Raft), y sus secuaces, llegan al hotel de Florida para celebrar una cumbre.

Esta legendaria comedia de drags estremendamente divertida y chispeante de princopio a fin, con situaciones geniales, gags inteligentes, ritmo vertiginoso y unas actuaciones sensacionales. La diosa suprema del sexo en estado de gracia está sencillamente mítica, por no hablar de mi apreciado Lemmon (te echamos de menos), y su inmejorable papel.

La famosa última frase de la película la escribió uno de los guionistas del film la noche antes de terminar el rodaje. Insistió en que era divertida por lo inesperada; la última reacción que el público esperaría a la revelación de Jerry “Soy un hombre” es el filosófico encogimiento de hombros de Osgood “Nadie es perfecto”. El otro momento que se recuerda con más cariño es el anuncio de compromiso de Daphne. Lemmon toca las maracas en un absurdo éxtasis que constituye una obra maestra de la comedia.

Los expertos de la industria pronosticaron que la película sería un desastre porque rompía varias de las reglas tradicionales del cine cómico (la historia nace de un truculento aesinato en masa, el guión estaba escrito a medias cuando se empezó el rodaje y la película dura dos horas…), pero el público enloqueció, y de hecho aún lo hace. Es indudable esa etiqueta que lleva desde su estreno: “mejor comedia de todos los tiempos”

Jueves, 7 de Julio de 2005

Post-it

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 2:21 pm

Miércoles, 6 de Julio de 2005

Calvarium

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 2:09 am

A veces, amor enrevesado
Otras, simple curva de cama.
Restos del hierro fundido,
A la lumbre de hoguera sevillana.

Reblandecen los barrotes
Del calor, y yo adelgazo,
Como huellas en la playa,
Que esperan el mar a su paso.

Tablero de ajedrez del cielo,
Mis fichas, blancas estrellas,
Las tuyas, inmensidad opaca,
Jaque en la herida, mate en la espera.

Lánguido destino desde entonces,
Hilos simples de vida, sin más.
Y los recuerdos, las sales que endulzan,
Mi cama

Mimando deseos insatisfechos,
De hambre.
Viento mezclando los sueños,
De magia

Martes, 5 de Julio de 2005

Tregua a la nada

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 1:55 am

Nuestras miradas se descubrieron de entre aquellos diez mil sacos de huesos extraños. La multitud serpenteaba. Derecha, izquierda, subir, bajar. Se echaban los ojos unos a otros, como el que quiere tocar el aire, camuflando las manos en lo etéreo, dejando a un lado lo de dentro, soldados de la nada. Pero los nuestros, los nuestros fueron dos piezas de un puzzle que se absorbieron.

En ese instante, jamás sabré por qué, entramos en una dimensión mágica para el hombre. En el que la atracción más terriblemente irracional destrozó los cimientos de lo cotidiano, y dio paso al indestructible placer de reconocerse en los ojos del otro a uno mismo. Y de pronto, sin darte cuenta, ya no eres capaz de ver lo que hay a tu alrededor si no es con otras pupilas que las suyas. Hemos dibujado el porvenir en telas descosidas con los dedos, nos hemos cogido tan fuerte de las manos… Recuerdo que inventamos oraciones para quemarnos en gemidos cada noche. Y buscando en el cielo, subimos tan alto, tan alto… Que perdimos el miedo a caer, porque de hacerlo, sabíamos que creeríamos volar, planeando uno en la mirada del otro.

Pero nos rajamos en sangre. Enajenó al corazón el sinsentido, y caímos como caen los rayos en tormenta. Traté de agarrarme a tus pestañas, incluso pensé en engancharme con el alfiler de un te quiero, pero sólo supe mirar al suelo. No vino por mí tu aliento, no vinieron por mí tus brazos. Y aterricé en la tierra, de nuevo, entre la multitud. En el día de prensa y café, en sentir que siempre pierdo. Otra vez, rodeada de paredes que se inclinan, de rocas apiladas con disfraces de humanos que dicen quererse. De letras muertas, y de ojos que se miran y no se ven. Y la tristeza de verte a ti, como aquella vez entre todos ellos, de lejos. Pero esta vez no verme definida en ellos. Sentirnos como dos pistolas en época de tregua. Extrañas, lejanas, fuera de toda batalla, olvidando que alguna vez pudimos ganarle la guerra a la nada.

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