Jueves, 30 de Junio de 2005

Braveheart

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 6:07 pm

Mi odio hacia este hombre viene primero por sus grandes virtudes, que me causan una envidia corrosiva. Segundo, por sus grandes defectos, que me causan cuanto menos, bilis.

Ese hombre, llamado Mel Gibson, es capaz de de estremecerme, emocionarme y hacerme casi vomitar, (literalmente), con cada obra en la que él se digna a llevar los mandos.

Braveheart, (que menos mal que no se les ocurrió traducir al castellano el título)… En este caso fue capaz de crear un mito. ¿Quién no ha dicho o escuchado alguna vez aquello de “Puede que nos quiten la vida, ¡pero jamás nos quitarán la libertad!”. Se trata de una gigantesca epopeya histórica protagonizada, producida y dirigida por el señor Gibson.

Combina escenas de una acción delirante, con hazañas heroicas y tragicomedia griega. Atractiva y dura, casi tanto como el azulón de la cara del guerrero escocés William Wallas, combinado con su falda a cuadros.

Se me han disparado tantas lágrimas, como risas, y mala leche hacia los ingleses viendo esta película. Todo esto sin mencionar la magnífica banda sonora, y los espectaculares lugares en los que se recrea la acción.

Gibson se llevó el Oscar a la mejor película y el mejor director entre los cinco concedidos a Braveheart. Y la verdad… Para mi lo único que le falta a este film es un poquito más de sadismo.

Martes, 28 de Junio de 2005

Martín H.

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 1:38 am

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Martin H, (él lo escribe sin tilde), es la historia de un joven sin rumbo que busca en la vida una sensación que le haga, al menos, sentir que forma parte de algo, de alguien.

Es de esas películas que no te cansas de ver, pero sobre todo, que no te cansas de escuchar. Diálogos impregnados de inteligencia, y personajes tan complejos como cercanos. Los efectos especiales de este film se basan en la emoción, y en la verdad. La relación entre el “yo y el mundo”y el “nosotros” desde la mirada de cuatro personas muy distintas, sumidas a una misma realidad.

Porque nos cuenta un trocito de vida de los que cometen, (cometemos), errores. Cuatro seres erróneos, cada cual más abstracto, y diferentes grados de desesperación. Desde la más absurda y cotidiana, a la más difícil de superar. Autodestrucción, amores y miedos que se encarnan en frases tan contundentes como, “El que se siente patriota es un tarado mental. La patria son los amigos y eso sí que se echa de menos”.

Federico Luppi, Cecilia Roth y Poncela seducen y nos contagian con sus magistrales interpretaciones, en esta obre maestra de Aristarain. Yo, por supuesto si tengo que elegir, me quedo con el personaje de Cecilia.

Sencillamente imprescindible, deliciosa y auténtica. Voy a pasar lista, y el que no la tenga en su memoria de visionadas, que la vea, o le mando al Gulag.

Domingo, 26 de Junio de 2005

Magia

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 3:14 pm

Noelia siempre fue la chica más linda y encantadora del pueblo, pero pensaba que él se merecía algo mejor.

Julián pasaba los días rondándola, en cambio ella vivía velando sus miedos, palideciendo y menguando ante su sombra. Un día, su anciana abuela, bruja reconocida del condado, decidió ayudar a su nieta. Le propuso un conjuro con el que conseguiría estremecer el corazón de aquel muchacho, y acabar así con las inseguridades. Tan sólo tendría que mezclarlo con mermelada de naranja y pan, y una vez al día, dárselo a probar.

Volaron pronto los miedos de Noelia, y corrió esa misma mañana a casa de Julián.

- He hecho esta mermelada para ti, Julián. Me haría mucha ilusión que la probaras-

Él se tomó una tostada, encantado, y nunca se volvieron a separar.

Cada mañana ella le preparaba su tostada. Mientras él la cogía, besaba los labios de Noelia, y marchaba a trabajar. A su vuelta, siempre paseaban por el parque cogidos de la mano. Eran los instantes más felices para Noelia y Julián, pues él no paraba de besarla, y de enramarla al cielo con preciosas palabras de amor.

Un buen día Noelia se encontró con su abuelita, y esta le preguntó por cómo le iba con Julián. La joven no paró de agradecer todo el camino a su abuelita el día que le concedió aquel hechizo, ya que se sentía la mujer más feliz del mundo. Pero entonces, su abuelita, como buena bruja sabia le pregunto: “Noelia, ¿y por qué no dejas de darle esa mermelada? Yo te ofrecí mi magia tan sólo para quitar tus miedos, pero ahora llevas años viviendo con alguien y, ¿no crees que es hora de saber que siente él de verdad?”.

Ella pasó los días mentalizándose de que dejaría de darle su tostada, pero cuando llegaba el amanecer, sus miedos regresaban, -¿y si no me quiere?-, se preguntaba. Una mañana, por fin, decidió que no habría hechizo, ni magia. Ese día sabría si él la quería de verdad.

Julián despertó con prisas, casi agradeció no tener el desayuno en la mesa, y salió fugaz de la casa. Esa mañana no la besó. Tampoco quiso pasear por la tarde, estaba demasiado cansado. Entonces, sus temores atraparon a Noelia, la envolvieron en un aire huracanado de venganza, de odio, de tristeza y dolor. Decidió envenenar a Julián, no lo pensó, la locura de no saberse querida pudo a cualquier raciocinio. Untó la tostada de aquella mañana de un veneno implacable, y le hizo comer la mitad antes de salir por la puerta. Julián la besó, y se marchó.

Cuando él ya había atravesado el umbral de la puerta, y las lágrimas comenzaban a brotar de los ojos de Noelia, regresó a su mente el beso y la mirada de Julián antes de salir. Un grito enmudecido acuchilló el reguero de lágrimas, y sus ojos se abrieron como la luna más llena del solsticio de verano. Corrió tras él, sabiendo que había cometido el error de su vida. Entonces, fue testigo de cómo Julián caía al suelo mientras tiraba el pedazo de tostada que le quedaba en aquel contenedor. Para cuando ella le alcanzó, era tarde. Él, yacía en el suelo, muerto. Y el contenedor estaba lleno de las tostadas que nunca tomó, y que tiraba allí cada mañana. Julián odiaba la mermelada de naranja.

Cuatro idioteces

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 2:54 am

En un día de los que no te mueves del sillón, tienes tiempo para reflexionar sobre aquellas cosas en las que normalmente no piensas. Después de tantas horas retozando de lado a lado, mi alatargado cerebro ha escurrido unas cuantas preguntas absurdas a las que no he sabido contestar:

- ¿Por qué cambio de canal cuando mi equipo, jugador, corredor, o ese concursante del programa de los numeritos de Antena 3 que me cae tan majo, va perdiendo?, ¿Qué me lleva a pensar que si veo otro canal en ese instante va a terminar ganando?, ¿Y por qué al cabo de unos segundos, vuelvo a cambiar a toda velocidad para ver si mi teoría es cierta, (y normalmente lo es)?, ¿Soy gafe? .

- ¿Por qué soy incapaz escribir un sms y hablarle a alguien, o escuchar mientras juego a la Play, y en cambio, estoy capacitada para ver cuatro telefilmes y dos telenovelas al mismo tiempo, y saber que ha pasado con todo detalle?

- ¿Por qué mientras hablo por teléfono en vez de bajar el volumen, cambio de canal sin parar haciendo lo posible por no escuchar nada de lo que dicen en la televisión?

- ¿Por qué cuando aparece Marujita Díaz en la pantalla quedo completamente hipnotizada, y noto esa fuerza interior que me impide cambair?, ¿Será su movimiento de ojos?

- ¿Sabían ud. que cuando recorremos canales de televisión sin detenernos en ninguno en particular, no estamos haciendo el conocido Zapping, sino Flipping?

Martes, 21 de Junio de 2005

Memé de Cine

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 7:28 pm

Mpmx me pasó hace unos días un Memé de cine, que aprovecho para publicar hoy, ya que el verano parece dejarme escasa de materia gris hasta para teclear. (Mierda caló).

Número de kilos de películas: Tengo trillones en VHS, millones de CD’s bajados de Internet, y otros cuantos comprados. Muchas, muchísimas… En mi casa es una tradición más que otra cosa.

Última Comprada: SAW, muy barata. Y el pack de Kill Bill, pero esto fue un super-regalazo (gracias Dixel)

Última que ví: Saw. La acabo de ver hace apenas una hora, me parece un guión demasiado “telefilme”, y he visto fallos bochornosos en algunas partes. Pero he de confesar que me ha producido sensación de agobio momentaneo, y la idea principal es buena. De hecho he tenido que levantar las persianas y dar una luz, y no soy miedosa. (Por algo soy mala, leches)

Próxima que voy a ver: Coincido con mpmx en querer ver “La guerra de los mundos”. Pero antes quiero ver la última de Star Wars que aun no la he visto, y Tapas, que me han comentado que está bien.

Cinco pelis que re-veo un montón o que tienen algún significado para mí:

- Mary Poppins: El alegato a la cursilez eterna. Sí, esto sólo lo saben, (sabían), mis más allegados. Es una película que veo al menos una vez al año. Me encanta, me trae tantos recuerdos… “Con un poco de azucar…”

- Pesadilla antes de Navidad: Sencillamente la adoro por las sensaciones que me inspira.

- Reservoir Dogs : Aquí transcribo directamente, lo que le ocurre a Mpmx, ya que viene a ser lo mismo que siento yo: “Porque hizo que me interesara el cine de una forma mucho mayor que como lo había hecho antes”

- Amanece que no es poco: Imposible dejar de verla también al menos una vez al año. Siempre, siempre te acabo con dolor de tripa de reír.

- El club de los poetas muertos: Le tengo un cariño especial a esa película. Supongo que me hizo interesarme por ciertas cosas, a pesar de algún odioso actor.

¿A quién le puedo mandar esto?

A Serch, a Steaf , a La domi y al pequeño okeimakei

Viernes, 17 de Junio de 2005

La Gran Avenida

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 9:56 pm

Ese día perdí todos los medios de transporte posibles para regresar a casa. No sé por qué fui a la parada de autobús de siempre, y me senté allí un buen rato, sabiendo que el bus fantasma de Harry Potter no iba a pasar por allí, (ni ganas). Pero supongo que el ron en sangre que corría por mis venas, hizo suponer a mi mente que allí encontraría una solución.

Llegué, y me senté como se sientan los elefantes en el suelo cuando son asestados por el cañón de algún cazarecompensas maniaco. Rotunda y lenta, muy lenta. Juro que yo no me movía tanto. Sin embargo todo lo de alrededor giraba, retumbaba. Pasé largos minutos observando y de pronto… Me asusté.

La Gran Avenida, por el día normalmente estaba llena de coches, ruido y rebaños de trajes andarines que se golpean los hombros unos con otros. Sin embargo cuando es de noche, como aquella noche, la Avenida quedaba vacía. Sólo era habitada por el chirriante sonido de las viejas chatarras llamadas autobús, y… Por ese indigente de la esquina de enfrente a la parada que siempre estaba allí. Pero por más que miraba, esa noche no lo encontraba. De hecho no estaban ni él, ni su carro, ni sus dos perros de tacto suave, ni sus cartones, ni sus harapos de aspecto áspero… ¡Nada!

La Gran Avenida entonces me pareció un cuadro de perspectiva sesgada, una imagen distorsionada, colgante, fea, aislada, incluso amenazante por resultar tan ajena. Angustiada, me vi completamente dependiente de mi espera, necesitaba irme de allí de inmediato. Cuando me disponía a echar a correr, se escuchó la voz rota de aquel hombre solitario. Musitaba algo, un acto muy normal en él, ya que era muy conocido por estar bastante más pa’ allá que pa’ acá. Se oía detrás de mí. Daba la sensación de que sus palabras me rozaran los lunares de la espalda, poniéndome la piel de gallina en un placentero escalofrío, e invitándome inevitablemente a mirar atrás.

Me giré y allí estaba, era el hombre de los cartones. Entonces comenzamos un delirante diálogo:

- “Por aquí ya no pasan más autobuses” –dijo-.
- “Lo sé, sólo estaba esperando”- Contesté, de menra absurda.
- “Esperar… ¿A qué esperas?”- Dijo algo ofendido.
- “Pues, en realidad no estoy muy segura. ¿Y usted?”- Pregunté sonriendo.
- “Yo tampoco sé que espero, supongo que nada”- Dijo mientras me daba la espalda para echarse a dormir bajo su manto.
- “¿Y por qué ha venido a esperar aquí entonces?” Repliqué interesada.
- “Porque… Ya no me gusta esperar allí”

Después de unos segundos, me levanté y me fui a esperar a otro lugar.

Jueves, 16 de Junio de 2005

Alta Fidelidad

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 10:14 pm

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Una de las películas más desechadas por críticos y pseudointelectualoides. El patito feo del director Stephen Frears, que nos ha dejado joyas como “Las amistades peligrosas”.

Sin embargo, es una película que he visto millones de veces y creo que no me cansaré de ver. Como dicen mis amigos cántabros “El que no haya visto esta peli… Bah, no tiene sentimientos”. Porque vamos a ver ¿Tiene mérito o no tiene mérito que un director haga que mi odiado John Cusack no sólo me guste, sino que me llegue a encandilar?

Alta Fidelidad nos cuenta la vida de Rob, un treintañero que vive al más puro estilo del estereotipo que marca su edad, regenta una tienda de discos en la que tiene puestas todas sus expectativas, su vida. Él, un antigüo dj de discoteca, es un hombre rocanrol. Allí pasa sus días, acompañado de dos dependientes de lo más friki, que le aconsejan en su devenir amoroso, causado por su terror al compromiso afectivo, a “madurar”. Va relatando el mito de las relaciones hombre-mujer y el rechazo a convertirse en “uno más”. Toda su vida se verá reflejada en sus cassetes y vinilos, marcando con cada canción, su mundo.

Para mi es una película reflejo de muchos miedos personales. Tierna, vivaz, y un auténtico homenaje a la música, la cual moldea en muchas ocasiones nuestros actos, nuestra ética y nuestras pasiones.

Va por ustedes, Javi y Kike.

Miércoles, 15 de Junio de 2005

Mi adorado Kevin Smith

Archivado en: Cine — la mala de la pelicula @ 10:54 am

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Clerks es la primera película dirigida y escrita por mi adorado Kevin Smith, y la que para mi sigue siendo la mejor de este director.

Transcurre en una tienda de barrio en Nueva Jersey. Es la historia de un día cualquiera de dos empleados: Dante (O’Brian O’Halloran) y su irresponsable amigo Randal (Jeff Anderson), que trabajan en la tienda de vídeo de al lado. A bote pronto parece una película cualquiera, pero el sello Smith la convierte en inigualable.

Esta cinta fue rodada en blanco y negro, con un presupuesto de en torno a cinco millones de pesetas. Hizo uso de la tienda en la que él mismo trabajaba, y algunos de sus amigos se convirtieron en los protagonistas. Durante todo el film hace continuamente referencia a valores culturales tan populares como universales, (los videojuegos, La Guerra de las Galaxias, etc.), convirtiendo diálogos en desternillantes en situaciones surrealsitas, que les aseguro podría recitar de memoria.

En este film marcaría las pautas de sus siguientes películas: Mallrats, Persiguiendo a Amy… Un conjunto de obras sagradas para cualquier aficionado a la comedia de humor sofisticado.

Altamente recomendable para verla acompañad@ por algún amig@

Sábado, 11 de Junio de 2005

Nada

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 3:34 pm

A veces todo lo mío se reduce a la querencia del tormento. Al deseo
del fin de esta paz que enturbia. Querencia, dolencia, apetencia de
huracán. Que se lleve todo lo muerto, que arranque lo vivo, que lo
haga volar. Me urge, me embauca su desgracia, la del cielo negro y
relámpagos, la de esta sed de aire fresco, de desmayo. Todo se reduce
a este ímpetu asesino de acabar con las mañanas, las sendas, el nacer
y el morir. ¡Con los segundos flotando en nada!

Jueves, 9 de Junio de 2005

A las ricas Felicidades!

Archivado en: Aire — la mala de la pelicula @ 6:46 pm

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Sin duda lo que más se acerca al reflejo de lo que tú eres, es un cuento. Pero no un cuento cualquiera, no uno de esos de príncipes y princesas, ni de ricas perdices. Tú estás mucho más allá. Tú eres una chica Burton. Concretamente eres una mezcla entre Eduardo Manostijeras , Edward Bloom y Bitelchús.

Bloom, decía que: “Las historias son realmente nuestros sueños. Por eso contamos historias. Ellas son las que nos hacen interesantes y las que nos conectan con los otros de generación en generación. Sin ellas, lo único que nos quedaría sería política y supermercados. ¿Y que clase de mundo sería ese?”. Eso era lo que le hacía original a Bloom, que siendo cualquier hombre, era distinto. Poseía la magia de hacer que los demás se sumergieran en su mundo de cuentos cargados de realidad. Y eso que parece tan sencillo, es bien complicado: Hacer sonreír con una verdad… Tarea ardua.

Eduardo Manostijeras en cambio es de mimbre, no puede reír ni abrazar a nadie. Vive aislado. Pero su soledad no mejora al trasladarse a ese odioso barrio de absurda homogeneidad y monotonía, que disfrazaba sus lamentos con casas y coches de colores. Porque ellos acaban rechazando lo desconocido, lo extraordinario. Proyectando sus frustraciones sobre Eduardo, para evitar mirar sus propias miserias. El pan de cada día: La valentía del que siendo distinto sabe del rechazo de los demás.

Y por último Bitelchús. Él interpreta las formas irregulares, la oscuridad alegre, en definitiva la mezcla de atrevimiento y rebeldía. De nuevo el personaje distinto del film. Pero esta vez se dedica en oficio a algo tan hilarante como asustar, pero no a lo George Bush, no. Su afición es burlarse de las nimiedades que creemos tan importantes, reírse desde el humor más absurdo de los “problemas” mortales, para vivir… De verdad.

Hoy es el cumple de mi hermana, y me pidió que le escribiera un cuento… Después de mucho darle vueltas me he dado cuenta de que lo más bonito es que el cuento eres tú

(Así que ahora no te mosquees si te pellizco el culo. Es por ver si eres de verdad, y tal ;))

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