La mala de la película

"no soy mala, es que me han dibujado así"

1 de enero de 2016 - Aire

Hola 2016

Es uno de los comienzos de año más tristes que recuerdo. Sentirse triste, por lo general, no es una situación en la que me sienta cómoda. Quiero decir, a veces disfruto en soledad de mi tristeza, como quien se pone una copa de vino y se la bebe en silencio a sorbitos en el salón. Pero procuro no regodearme en ella, porque no me sienta bien. Porque sí, ‘Diana tú es que eres de naturaleza alegre’ (si alguna vez alguien sabe qué cojones significa esto, que me lo explique, por favor. Si a esto le añadimos que a principios de año los cánones indican que una debería de estar aún más llena de energía, de ganas, de felicidad… entonces sentirse triste es una verdadera putada.

Así que sí. Estoy triste. Y estoy triste porque estoy perdida. Porque, para qué engañarnos, esta transición a la vida adulta se me está atragantando. Este crear tu propia familia, tu propio camino, tu propio tú. Más allá de ser la eterna hija, de ser la eterna hermana. Sólo tú. No sé qué represento y no me siento representada. Me hago preguntas como saber si lo estaré haciendo bien. Dudo de si soy increíble, o soy una mierda. Dudo de dudar. Nadie duda a mi edad, ¿o sí? Porque me hago mayor y cada año que pasa llevo peor esto de ser sensible y vivir como si ser feliz fuera hacer como que no importa casi nada.

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