La mala de la película

"no soy mala, es que me han dibujado así"

23 de abril de 2013 - Aire

feliz cumple en el día del libro

Mi padre cumplía años dos días después del día del libro. El 25 de Abril, como decía él, todos los años su cumpleaños coincidía. Así que solía regalarle un libro. Ahora le regalo libros sólo a la gente a la que quiero mucho. Porque me parece que es lo mínimo.

Casi siempre los inevitables planes del día a día son sólo una pared opaca, para que la anomalía no resalte. Para que el espejo no te enfoque. A tu cara. A tu piel. Pero claro, siempre hay algo o alguien que te salva del monstruo del tedio, de la vida cotidiana y te convierte en el protagonista de ti ante ti mismo. A veces es algo terrible. Pequeños instantes, experiencias cruciales que sólo se dan fugazmente y por sorpresa. Son las historias de bolsillo. Como sentirse mayor en un cuerpo aún joven. Y al revés. Esto pasa todos los días cuando tienes 30 años. O como cuando le dedicas tu indiferencia a alguien. Y después te ríes, claro. También, cuando me siento la peor persona del mundo mirando a la gente de la tele y pensando en que ellos están vivos y mi padre no. Como muchas palomitas cuando hago eso. Es en esas cosas en las que me gusta fijarme. Porque eso tan diminuto, no tan extraño, es lo que con frecuencia nos une. Toda esa gente que desea tener una pequeña isla es que no se tiene demasiado en cuenta a si misma.

Todos esos tú a tú crean mundos pero, sobre todo, crean significados. Tú eres blandito como Platero. Y listo. Y bello. Y cercano. Pero eres tú. Y estás lejos.

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